Tropas iraquíes aliadas a EE.UU. lograron tomar el control del hospital de Falluja, en donde capturaron a decenas de rebeldes. Habrían muerto 38 milicianos de la resistencia.
Washington (EFE, AFP, Reuters) - Con un enorme operativo militar que involucra a 20.000 hombres, Estados Unidos inició ayer la ofensiva final sobre Falluja, el enclave sunnita que representa el bastión de la resistencia a la ocupación en Irak. Anoche se combatía metro a metro en la ciudad, cuya población civil está estimada en 200.000 habitantes.
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La ofensiva por tierra y aire, que recibió el nombre de Furia del Fantasma, incluye a unos 15.000 estadounidenses y 5.000 iraquíes de la Guardia Nacional. El ataque se inició luego de que el primer ministro interino, Iyad Allawi, ordenara «limpiar de terroristas» la región al oeste de Bagdad. Desde la mañana y cada 30 segundos se oían explosiones, mientras que por la tarde el combate ya era en las calles de la ciudad. Ni bien comenzaron los bombardeos, desde los altavoces de las mezquitas se llamaba a la población a resistir. No puede permitirse que una parte del país siga «bajo la ley de los asesinos, los terroristas y los vestigios del régimen de Saddam Hussein», explicó por su parte el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, al justificar el ataque, el mayor contra un objetivo urbano desde Vietnam. El funcionario dijo que éste es un «momento importante de la historia» del « nuevo Irak» y ratificó que las elecciones en el país árabe se producirán en enero. Sobre el tema crucial de preservar la vida de la población civil, Rumsfeld se confió en que las bajas no serían demasiadas «al menos provocadas por nosotros».
El desafío fue recogido por Abu Musab al-Zarqawi, el jordano jefe de una organización vinculada a Al-Qaeda que se supone que se refugia en Falluja, que en una declaración por Internet hizo un llamado a la «guerra santa» a todos los musulmanes, a los que invitó a tomar las armas y a «resistir con todos los medios a los enemigos».
Tanques y miembros de la infantería norteamericana ocuparon la estación ferroviaria, mientras que tropas iraquíes irrumpieron en el hospital de la ciudad. Al cierre de esta edición, tropas de la invasión habían penetrado hasta el barrio Jolán, corazón de la resistencia.
Tal como estaba previsto, el toque de queda se impuso al mediodía en Falluja, cuyas rutas de acceso fueron bloqueadas, igual que las de la vecina Ramadi, también sometida a la medida de excepción en el marco de la emergencia decretada por 60 días en todo Irak. Además, fueron cerradas las fronteras con Siria y Jordania y el aeropuerto de Bagdad.
• Primer intento
El general George Casey afirmó que entre 50 y 70 por ciento de los 200 mil habitantes dejó la ciudad, y estimó que serían 3.000 los combatientes componen la milicia.
En su primer intento, los marines habrían sido rechazados por la resistencia y un blindado norteamericano habría sido incendiado, pero tanques y unidades de infantería de Estados Unidos ocuparon luego la estación ferroviaria mientras los combates se extienden por distintas zonas de Falluja.
Hasta el momento es incierto el número de víctimas. Allawi habló de 38 integrantes de la resistencia muertos en el ataque al hospital a los que deben sumarse dos marines estadounidenses y 12 civiles iraquíes.
Las cifras provisorias mencionan al menos otros siete muertos en la explosión de tres coches bomba en Ramadi, Mosul y Bagdad, donde una bomba explotó cerca de una iglesia mientras en Samarra la aviación y la artillería norteamericanas bombardearon dos barrios sospechosos de dar albergue a la resistencia.
Anoche estalló otra bomba en un hospital de Bagdad, que causó «varias muertes», según diversas fuentes. El asalto a Falluja fue rechazado por el Consejo de los Ulemas sunnitas, según el cual se trata de «una acción ilegal e ilegítima contra civiles y personas inocentes».