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23 de marzo 2007 - 00:00

Irak: tragedia rozó al jefe de la ONU

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Las cámaras de televisión captaron ayer el momento en que Ban Kimoon, secretario general de la ONU, entró en pánico al escuchar una detonación cercana. El premier iraquí, Nuri al-Maliki, que estaba a su lado, permaneció impertérrito.
Bagdad (EFE, ANSA, AFP) - La visita por sorpresa a Irak del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, casi termina en una tragedia ayer, cuando un proyectil de mortero cayó a apenas 50 metros de la sala donde él y el primer ministro iraquí daban una conferencia de prensa.

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Justo en el momento en que el secretario general se refería a la mejoría en la condiciones de seguridad en Irak, una explosión que se pudo ver en directo por televisión hizo temblar la sala y provocó el espanto en el rostro de Ban Ki-moon.

Tras unos segundos de zozobra, en los que se vio incluso cómo se desprendían pequeños fragmentos del techo de la sala, Ban y el primer ministro Nuri al-Maliki prosiguieron durante unos minutos la rueda de prensa, aunque la concluyeron de prisa tras otras dos preguntas de los periodistas.

«No hay de qué preocuparse», fueron las primeras palabras de Al-Maliki, que permaneció casi impasible tras la explosión.

El ataque con mortero a la oficina del premier, situada en la altamente custodiada Zona Verde y donde se celebraba la conferencia, fue el acontecimiento más destacado de la visita de Ban a Bagdad, en la que anunció un incremento de la ayuda de la ONU a la reconstrucción del país.

  • Versiones

    Estos hechos se produjeron en momentos en que circulan versiones de diálogo entre el gobierno y líderes de la resistencia, con excepción de Al-Qaeda, destinadas a estabilizar Irak.

    Por un momento, volvió el recuerdo del ataque contra el representante especial de la ONU para Irak, Sergio Vieira de Mello, que fue asesinado en agosto de 2003 en un atentado en el que murieron 22 personas. A partir de entonces, la participación del organismo en el país se redujo considerablemente y, además, los edificios de sus agencias se convirtieron en auténticos búnkers.

    «Como saben, las actividades de la ONU habían sido restringidas por el mal estado de la seguridad en el país. Sin embargo, ahora, después de que la situación haya mejorado, vamos a aumentar nuestro papel y actividades en Irak», decía el surcoreano en el momento en que cayó el mortero.

    Por su parte, en unas palabras poco menos que proféticas, Al-Maliki había asegurado antes del ataque que «el terrorismo es el gran peligro para el proceso de unidad nacional iraquí».
    «Consideramos esta visita como un mensaje positivo, que confirma que Bagdad ha vuelto a recibir a grandes personalidades mundiales, después de haber dado importantes pasos en el camino de la estabilidad», dijo el primer ministro ante Ban.
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