El «Monitor» ya envió a Bagdad a dos de sus periodistas para seguir el desarrollo minuto a minuto del caso y, eventualmente, tener contacto con los captores de Carroll.
«Vi un grupo de personas de repente encima nuestro. Uno de ellos me gritó: frená, frená, frená con su mano izquierda levantada y una pistola en su mano derecha», dijo el chofer de Carroll al diario de Boston.
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