Washington - Antes de dejar Estados Unidos para viajar a la cumbre del G-20 en Japón, Donald Trump aclaró que no busca una guerra con Irán
Irán, el otro foco de temores
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Las tensiones con Teherán, derivadas del desconocimiento estadounidense del acuerdo nuclear firmado en 2015 y del posterior restablecimiento de sanciones económicas, serán uno de los temas más delicados de la cumbre de Osaka. El mismo se llevará buena parte de la cumbre que Trump mantendrá con el presidente ruso, Vladímir Putin, esta mañana.
También estaba previsto que ambos traten los temas de control de armas, así como otros asuntos espinosos que tienen que ver con Venezuela, Siria y Ucrania.
“Tendré muy buenas conversaciones con él”, anticipó el magnate en la Casa Blanca.
Más allá de la declaración conciliadora de Trump sobre Irán, que siguió a otras muy belicosas, en las que habló de “aniquilación” y de una “guerra breve”, el secretario de Defensa estadounidense, Mark Esper, urgió ayer a su aliados de la OTAN a sumarse a los esfuerzos de Washington para presionar a Irán y garantizar la seguridad de los barcos en el Golfo tras una serie de ataques.
Puntualmente, Esper pidió el apoyo de los países de la Alianza a través de una condena pública a Irán y de la creación de una coalición marítima para proteger la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el comercio de petróleo.
Cualquier implicación de la OTAN en el golfo Pérsico necesitaría el apoyo unánime de los 29 países miembros, algo que, dado el malestar europeo por la denuncia estadounidense del acuerdo nuclear, sería muy difícil de conseguir.
Agencia AFP
y Ámbito Financiero




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