Sólo unos 200 manifestantes protestaron en la noche frente al Parlamento iraní por la controvertida reelección del presidente Mahumd Ahmadineyad en los comicios del 12 de junio, después de que las protestas opositoras fueran reprimidas con violencia en los últimos días.
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En tanto, el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, rechazó en Teherán una propuesta del candidato presidencial opositor Mir Hussein Mussavi de formar una comisión independiente para revisar los resultados electorales.
Jamenei volvió a tomar la palabra para llamar al cumplimiento de la ley, que asigna al Consejo de Guardianes en exclusivo la tarea de revisar los resultados electorales.
"No daremos un paso atrás en las leyes existentes en la República Islámica de Irán", afirmó ante diputados parlamentarios.
Jamenei, quien tiene la última palabra en todos los asuntos políticos importantes, de acuerdo con la Constitución iraní, dijo que las leyes prevalecientes deben ser respetadas y añadió que no admitirá presiones de la oposición.
Asimismo subrayó que la revisión y decisión final sobre los resultados está constitucionalmente en manos del Consejo de Guardianes. El Consejo, cuyos doce miembros fueron nombrados directa o indirectamente por Jamenei, dio a conocer el lunes que postergaba por cinco días la publicación de los resultados.
"Estos señores deberían entender que la ley no sólo impera en días buenos, sino todos los días", advirtió Jamenei en alusión a los candidatos presidenciales Mussavi y Mehdi Karrubi, que exigen la celebración de nuevos comicios.
Por su parte, el derrotado candidato conservador Mohsen Rezaei retiró sus quejas por los resultados de las elecciones.
La oposición iraní agrupada en torno a Mussavi había propuesto la formación de una comisión independiente para resolver la disputa sobre los resultados de las elecciones presidenciales.
"El informe final de esa comisión no sólo devolvería la calma a la sociedad, sino que también restablecería la credibilidad del sistema y, además, colocaría una vez más a Irán en la vanguardia como democracia islámica en el mundo", señaló el comunicado de Mussavi.
Mussavi y millones de iraníes acusan al gobierno conservador de fraude electoral a favor del presidente Ahmadineyad, quien ganó la reelección, según las cifras oficiales, con casi el 63 por ciento de los votos.
Las acusaciones de fraude electoral, que historiadores británicos han fundamentado con pruebas, llevaron a protestas masivas en las calles de Teherán y otras ciudades iraníes, en las que participaron cientos de miles de manifestantes. Al menos 17 personas han muerto durante la violenta represión policial de los actos de protesta.
Las protestas disminuyeron fuertemente tras la fuerte represión de las fuerzas de seguridad contra cualquier tipo de manifestación. Mussavi se abstuvo en los últimos días de convocar a nuevas protestas.
Los seguidores del líder opositor planean soltar globos verdes y negros en sus protestas del viernes, en alusión a los colores de la oposición (el verde) y en señal de luto por la muerte de la estudiante Neda Agha-Soltan.
La muerte de la joven opositora durante una marcha de protesta, filmada con la cámara de un teléfono celular, dio la vuelta al mundo en los últimos días y ha convertido a Neda en un ícono de la resistencia.
Hasta ahora no se ha esclarecido si el video es auténtico, ni quién disparó a la joven. La agencia de noticias iraní FARS informó el miércoles que Neda fue abatida durante una manifestación, citando a fuentes policiales. La policía cree por su parte que el arma fue metida de contrabando al país desde el extranjero.
Entre tanto, la policía irrumpió hoy en la redacción del diario clandestino de Mussavi "Kalameh-Sabz" y detuvo a 25 reporteros por orden de la oficina de la Fiscalía general de Teherán. Los periodistas también trabajaban para las páginas web de Mussavi.
Por otro lado, la mujer de Mussavi, Sahra Rahnavard, exigió al gobierno en la página web de su marido que deje de emplear la violencia en Teherán. "No deberían actuar como si estuviese en vigor la ley marcial en las calles", recalcó Rahnavard.
"Cualquier acto de violencia contra las personas es inaceptable, especialmente si se tiene en cuenta que, de acuerdo con el artículo 26 de la Constitución, las manifestaciones pacíficas están legalmente reconocidas como un derecho innegable de las personas". La catedrática de la Universidad de Teherán manifestó su apoyo a las protestas por los resultados electorales, aunque dijo que debían desarrollarse en forma pacífica y sin más derramamiento de sangre.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Manuchehr Mottaki, comunicó que no tomaría en consideración la invitación para asistir al encuentro de los ministros de Exteriores del G8 en Italia.
Irán ha acusado a varios países, sobre todo al Reino Unido, de inmiscuirse en sus asuntos internos a raíz de las polémicas elecciones presidenciales.
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