Irán anunció hoy la dimisión de su principal responsable para temas nucleares, Alí Larijani, cuando se disponía a entablar conversaciones con el fin de evitar nuevas sanciones internacionales contra su país.
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Será sustituido por el viceministro de Relaciones Exteriores Said Jalili y su relevo no afectará a las negociaciones previstas el martes con los occidentales en Roma, señaló una fuente oficial.
Jalili es, según los analistas, un hombre de confianza del presidente iraní Mahmud Ahmadinejad.
El gobierno iraní aclaró que su partida no traería consigo un cambio de posición en el ámbito nuclear.
El portavoz gubernamental Gholam Hossein Elham confirmó los rumores que corrían desde hace meses sobre Larijani, atribuyéndole varias renuncias.
"Larijani ha dimitido varias veces y finalmente el presidente (Mahmud Ahmadinejad) ha aceptado su renuncia", dijo el portavoz.
No entró en detalles y se contentó con decir que había "motivos personales" y el deseo de emprender "otras actividades políticas".
Larijani estaba a cargo de las negociaciones con los occidentales sobre la cuestión nuclear, como secretario del Consejo Supremo de la Seguridad Nacional, presidido por Ahmadinejad.
Debía reunirse el martes en Roma con el Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Javier Solana, para analizar una nueva oferta de cooperación de las grandes potencias a Irán, a cambio de la suspensión de sus actividades nucleares. Según Elham, el encuentro "se mantendrá como estaba previsto", pero con Jalili.
El portavoz mencionó una posible participación de Larijani, quien asumió su puesto en 2005, coincidiendo con la llegada al poder de Ahmadinejad.
Por aquel entonces, Irán daba un giro en su política nuclear que abría una brecha respecto a los occidentales, los cuales habían conseguido una suspensión de sus actividades atómicas a cambio de negociaciones sobre medidas de cooperación en distintos campos.
Desde esa fecha, Irán ha reanudado la conversión de uranio y sus actividades de enriquecimiento, que persisten pese a tres resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, dos de las cuales iban acompañadas de sanciones.
La dimisión de Larijani se produce semanas antes del informe que presentará Solana a finales de noviembre sobre la oferta que se hizo a Irán. Las grandes potencias también están a la espera de conocer otro balance, el del jefe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Mohammed ElBaradei, sobre la cooperación de Teherán para aclarar los aspectos turbios de su plan nuclear.
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia) y Alemania decidieron esperar antes de imponer nuevas sanciones a Irán.
Según explicó Elham, la dimisión de Larijani "no significa un cambio de política o de proyectos".
El analista moderado Mohamad Sadegh Al Hosseini asiente y estima que el cambio constituye "una etapa hacia la consolidación del campo de Ahmadinejad, y una forma de cerrar la puerta a sospechas de divisiones internas".
Larijani era candidato a las elecciones presidenciales de 2005, como rival de Ahmadinejad, y se cree que, desde entonces, las relaciones entre los dos se han deteriorado.
Ahmadinejad llegó a criticar, de forma más o menos explícita, las negociaciones encabezadas por Larijani, desde el verano boreal de 2006, para tratar de encontrar una salida a la crisis, aunque nunca se le ha acusado de haber estado dispuesto a hacer concesiones.
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