Washington - El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, prometió volver a unirse al acuerdo nuclear de Irán si el país asiático cumple con su parte del trato, pero ambos países tendrán que atravesar un campo político minado para alcanzar ese objetivo.
Dado que Irán celebrará elecciones en junio del año próximo, cualquier esfuerzo diplomático tendrá que avanzar rápidamente durante los primeros meses de Biden en el cargo tras su asunción el 20 de enero próximo, aseguran expertos.
El actual presidente de Irán, Hasán Rohaní, apoyó el acuerdo cerrado en 2015 sobre el final del Gobierno de Barack Obama, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), pero no hay garantía de que el próximo mandatario iraní esté tan abierto a cerrar un trato.
Biden, exvicepresidente de Obama, y Rohani tendrán que lidiar con feroces oponentes al acuerdo tanto en Washington como en Teherán, así como en la región, y deberán demostrar que cualquier concesión se cumple con acciones recíprocas de la contraparte.
En tantos, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, le mandó ayer un mensaje a Biden quenpuede ser entendido como un intento de condicionamiento o una indicación del tenor negativo que podría tomar la relación bilateral. “No puede haber marcha atrás hacia el acuerdo nuclear anterior”, expresó.
El presidente iraní y su canciller, Mohamad Javad Zarif, han enviado mensajes claros de que Irán está listo para hablar con el gobierno de Biden sobre la reactivación del acuerdo siempre y cuando Washington vuelva a cumplir con sus términos.
“Nuestro objetivo es quitar la carga de las sanciones de los hombros de nuestro pueblo”, dijo Rohani en declaraciones televisadas en una reciente reunión del gabinete. “Dondequiera que surja esta oportunidad favorable, actuaremos de acuerdo con nuestras responsabilidades. Nadie debe perder ninguna oportunidad”, acotó.
Irán está ansioso por obtener ayuda para su paralizada economía, pero Biden debe decidir si levanta las sanciones impuestas por el presidente Donald Trump, quien sacó a Estados Unidos del acuerdo de 2015.
El acuerdo de 2015 entre Irán y varias potencias mundiales (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) levantó las sanciones económicas contra Teherán a cambio de límites estrictos a sus actividades nucleares. Sin embargo, después de que Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo en 2018, Irán rompió algunos de esos límites, reduciendo el tiempo que le tomaría construir una bomba atómica.
La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), informó el miércoles que Teherán comenzó a poner en funcionamiento las “centrifugadoras avanzadas” que habían sido desplazadas a un sector subterráneo de la planta de Natanz, el principal centro de enriquecimiento de uranio.
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