Al mismo tiempo, los empleados musulmanes son los «nuevos blancos de estos islamistas», según Denecé, quien subrayó cómo se ven amenazados por los radicales hasta tal punto de dejar el trabajo de un día para otro y sin dar ninguna explicación. El Islam es la segunda religión de Francia, un país de 62 millones de habitantes entre los cuales hay entre 4 y 5 millones de musulmanes, según cifras oficiales.
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