A partir de ahora, Arafat podrá circular por la ciudad, y no sólo por su cuartel general, cercado por los tanques israelíes, que deberán retirarse unos centenares de metros.
El gobierno israelí precisó que para devolver la libertad de movimiento a Arafat sigue exigiendo la detención y extradición de los ejecutores e instigadores del asesinato del ministro israelí de Turismo en octubre pasado. Pero la AP se niega a entregarlos, afirmando que los acuerdos de autonomía no prevén tales extradiciones.
La dirección palestina condenó la decisión israelí de mantener a Arafat bloqueado en esa ciudad de Cisjordania y aseguró que el Estado hebreo será responsable de un posible aumento de la violencia. Después de una reunión de tres horas en Ramallah, presidida por Arafat, los dirigentes palestinos «rechazaron y condenaron la decisión del gobierno israelí», dijo un comunicado oficial. «La dirección hace asumir al gobierno israelí la total responsabilidad y las repercusiones de esta decisión», añadió el texto.
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