Abás anuncia el fin de la cooperación con Israel por el plan de anexión

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El presidente palestino dio por finalizados todos los acuerdos con Israel y EEUU en respuesta al proyecto promovido por Netanyahu y la Casa Blanca para anexar parte de Cisjordania ocupada.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Mahmud Abás, anunció el fin de los acuerdos con Israel y Estados Unidos debido a las intenciones del gobierno de Benjamín Netanyahu y Benny Gantz, bajo auspicio de Washington, de anexar las colonias judías en Cisjordania ocupada y el valle del Jordán, violando el derecho internacional.

"La OLP y el Estado de Palestina -dijo en una reunión de la dirigencia palestina- se sienten desvinculados desde hoy de todos los acuerdos con Estados Unidos e Israel y de todas las obligaciones que de ellos derivan, incluyendo las de la seguridad", afirmó Abás en una reunión de emergencia realizada la noche del martes en Ramalá.

De todos modos, Palestina mantiene el "compromiso" de dialogar para hallar una solución al conflicto "basada en la solución de dos Estados con la disponibilidad a "aceptar la presencia de una tercera parte a lo largo de la frontera" entre ambos países.

Para el presidente palestino, el proyecto de anexión promovido por Netanyahu y Donald Trump y ahora respaldado por Gantz, muestra que Israel no se siente obligado a respetar los acuerdos de paz de Oslo de 1993. Y por tanto, los palestinos tampoco, afirmó el martes por la noche.

"Ya lo hemos oído varias veces. Pero Abás debe transformar las palabras en actos", dijo Hugh Lovatt, analista del grupo de reflexión del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales.

Abás no dio detalles sobre su anuncio del fin de cooperación, pero el vicepresidente de su partido, Mahmud al-Alul, aseguró a la AFP que los detalles se concluirán próximamente. "Todos los contactos con Israel, en particular en lo que respecta a la seguridad, cesaron", agregó.

Según los analistas, el fin de la cooperación en materia de seguridad podría poner en riesgo la tranquilidad relativa en Cisjordania ocupada, donde viven 2,7 millones de palestinos, además de 450.000 israelíes residentes en colonias consideradas ilegales por el derecho internacional.

El emisario de la ONU para el conflicto de Oriente Próximo, Nickolay Mladenov, dijo que Israel debe "abandonar sus amenazas de anexiones" y los dirigentes palestinos tienen que "retomar conversaciones" con los países implicados en el proceso de paz en la región.

El ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian reveló ante el Parlamento que su país, junto con Alemania, España e Italia, trabajan para que "todo el mundo vuelva a la mesa de negociaciones", y advirtió que no se descartan sanciones contra Israel en caso de una anexión.

Tareq Baconi, del International Crisis Group (ICG), considera que la cooperación "no se puede desmantelar de un día para otro".

Israel controla todos los puntos de entrada de Cisjordania y la coordinación con el Estado hebreo es necesaria incluso cuando Abás se desplaza entre Ramalá y cualquier otra ciudad palestina.

"Habrá un impacto no solo en la libertad de movimiento (de los palestinos) sino, en todo, hasta el suministro de alimentos", dice Baconi, que alega que Abas pretende aumentar la presión sobre Israel para que modere su proyecto.

Para Yosi Beilin, uno de los arquitectos israelíes de los acuerdos de Oslo firmados con los palestinos, las críticas crecientes que suscita el proyecto de anexión tendrán un "impacto en el gobierno israelí". "Al menos va a acentuar los debates internos" entre los campos de Netanyahu y Gantz, aseguró.

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