Estados Unidos suma rechazos en su plan de acercar naciones árabes a Israel para presionar a Palestina

Mundo

Baréin descartó normalizar relaciones con el ejecutivo de Netanyahu, terminando de complicar la gira del secretario de Estado Mike Pompeo, que ya había recibido la negativa de Sudán.

La administración de Donald Trump recibió un nuevo rechazo a sus pretensiones de lograr que varios países árabes normalicen rápidamente sus relaciones con Israel, tras el caso de Emiratos Árabes Unido, como una forma de presionar a Palestina a aceptar su llamado "plan de paz" con la negativa, el miércoles, de Baréin.

El rey de Baréin, Hamad bin Issa al Jalifa, reafirmó durante un encuentro con el jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Mike Pompeo, que su país apoyaba la creación de un Estado palestino, rechazando implícitamente el intento de Washington de unir a esa monarquía con su principal socio en Medio Oriente.

Según la agencia oficial de noticias BNA, el rey subrayó "la importancia de los esfuerzos para acabar con el conflicto entre israelíes y palestinos a través de la solución de dos Estados".

Esta opción permitiría, según Baréin, "una solución global y sostenible en Medio Oriente que comportaría la creación de un Estado palestino con Jerusalén Este como capital, conforme al derecho internacional y a la iniciativa de paz árabe", que pide la retirada completa de Israel de los territorios palestinos ocupados desde 1967, a cambio de una normalización diplomática.

Según un comunicado del Departamento de Estado norteamericano, Irán y la estabilidad en la región fueron los principales temas de la reunión entre Pompeo y el rey de Baréin, donde tiene base la quinta flota de la marina estadounidense.

Israel y Baréin comparten con otros países árabes de la región la misma hostilidad hacia Irán, lo que debía ser un punto inicial de acercamiento bajo la perspectiva de Estados Unidos, enfrascado con Teherán. Manama acusa a la República Islámica de instrumentalizar a la comunidad chiíta local contra la dinastía sunita en el poder.

El pequeño reino, que mantiene contactos con Israel desde los años 1990, fue el primer país del Golfo que celebró el acuerdo de normalización de relaciones entre Emiratos Árabes y el gobierno de Benjamín Netanyahu, socio clave de Trump y quien enfrenta en este momento una difícil situación interna con juicios por corrupción y un alto rechazo social a su gestión de la pandemia de coronavirus.

El lunes en Israel, en la primera etapa de su gira por Medio Oriente, Pompeo declaró sentirse optimista sobre la posibilidad de ver a otros países árabes seguir los pasos de Emiratos Árabes Unidos.

Pero el martes se enfrentó al rechazo de Sudán, cuyo gobierno dijo que no tenía "mandato" para normalizar relaciones con Israel durante el periodo de transición, que se prolongará hasta 2022.

Baréin sigue una posición cercana a la de su aliado Arabia Saudita, peso pesado de la región, que no criticó el acuerdo del 13 de agosto, pero descarta una normalización con Israel hasta que no haya una solución a la cuestión palestina.

Pompeo llegó el miércoles por la tarde a Emiratos Árabes e inició encuentros con el ministro de Relaciones Exteriores, Abdalá bin Zayed al Nahyan, y el asesor de seguridad nacional Tahnun bin Zayed al Nahyan.

El primer ministro Netanyahu desmintió informaciones según las cuales el acuerdo con Abu Dabi incluía la venta de aviones de combate F-35 de Estados Unidos a Emiratos Árabes, oponiéndose a tal transacción, que podría privar a Israel de su superioridad tecnológica en la región.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario