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22 de marzo 2007 - 00:00

Italia: crisis por canje de periodista por cinco talibanes

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Roma (El Mundo, AFP) - ¿Es lícito que un país que tiene desplegados en Afganistán 1.900 soldados en misión de paz acceda a dejar en libertad a cinco terroristas a fin de que los talibanes suelten a un compatriota que tienen secuestrado? Esa es la pregunta que en las últimas horas se hace Italia. Porque después de la explosión de entusiasmo colectivo desatada tras la liberación el lunes de Daniele Mastrogiacomo, el periodista del diario «La Repubblica» que había sido secuestrado hacía dos semanas en el sur de Afganistán por un comando talibán, ahora se juzga si no se habrá pagado un precio excesivamente elevado por su puesta en libertad.

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La polémica es nacional, y se dio dentro del propio gobierno de Romano Prodi. El ministro de Infraestructuras, Antonio Di Pietro, expresó su «gran alivio por haber salvado una vida humana», pero también su «amargura por la humillación que ha sufrido» el gobierno.

El Estado italiano debe «ahora fijar los límites precisos para evitar verse sometido a chantajes inaceptables que puedan comprometer la credibilidad internacional» del país, declaró Di Pietro, en referencia a críticas -anónimashechas por funcionarios de EE.UU. y Gran Bretaña.

«Es ahora cuando hay que poner fin a los actos que terminan poniendo en peligro otras vidas humanas y humillando el compromiso de nuestros soldados», quienes están en Afganistán para «detener a terroristas, que después son liberados como moneda de cambio», deploró.

Por su parte, el ministro de Defensa, Arturo Parisi, afirmó temer que «la liberación de cinco prisioneros afganos constituya un precedente peligroso», según el diario económico «Il Sole-24 Ore».

Los medios de comunicación afganos, así como Emergency (la organización humanitaria liderada por el médico Gino Strada que actuó como intermediaria en las negociaciones entre Italia y los secuestradores) dan por descontado que cinco terroristas talibanes fueron excarcelados a cambio de Mastrogiacomo. Y también lo confirmó exultante el mulá Dudallah, líder de los fundamentalistas afganos: «Obtener la liberaciónde cinco líderes talibanes a cambio de un periodista italiano es una victoria para todos los talibanes», proclamó a través de su portavoz, Shahabuddin Atal.

Según las filtraciones recogidas por la prensa, se especula con la posibilidad de que Prodi haya llamado varias veces por teléfono al presidente afgano, Hamid Karzai, para lograr la puesta en libertad de los cinco terroristas encarcelados (en un principio se hablaba sólo de tres, pero parece ser que en el último momento los secuestradores decidieron elevar su precio).

  • Política exterior

    Nadie pone en duda el trasfondo en clave de política interior que hay detrás de todo esto. El próximo martes está previsto que el Senado italiano vote el financiamiento de la misión en Afganistán, una de las cuestiones que más ampollas levanta dentro de la coalición oficial de centroizquierda. No en vano el pasado 21 de febrero fue la política exterior la que se llevó por delante al Ejecutivo de Prodi, al perder el gobierno en el Senado una votación sobre esa materia y verse «Il Professore» forzado a dimitir brevemente.

    En las filas del gobierno se respira una atmósfera de fuerte tensión en vista de la trascendental votación sobre Afganistán del martes, y ante la posibilidad de que vuelva a repetirse lo sucedido y el Ejecutivo caiga nuevamente. Una posibilidad que de seguir Mastrogiacomo secuestrado (o, lo que es peor, si hubiera sido asesinado de no haber aceptado el gobierno italiano las exigencias de sus captores) le habría puesto las cosas infinitamente más difíciles a Prodi.

    «Si realmente ha sido así, ¿se da cuenta el gobierno de que han sido liberados criminales o terroristas y que, quizá, ha habido personas que han sacrificado su propia vida para hacerles arrestar y meterlos en prisión para que no pudieran hacer mal a nadie, despreciando de esa manera su sacrificio?», se preguntó en voz alta Roberto Calderoli, miembro de la Liga Norte y ex ministro de Justicia del gobierno de Silvio Berlusconi.
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