Los mercados de Europa, alertas ante el ascenso de la ultra Giorgia Meloni en Italia

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La líder neofascista podría convertirse en primera ministra. Crece el temor por la ralentización de las reformas pos-covid y por un descontrol de la deuda pública, que ya es del 150% del PBI.

La probable victoria de la ultraderechista Giorgia Meloni en las elecciones legislativas del domingo en Italia tienen en alerta a los mercados y a la Unión Europea (UE), que temen su discurso euroescéptico y que se dispare la enorme deuda pública del país.

Giorgia Meloni, quien ha moderado su discurso de romper con la Unión Europea, aclaró no obstante que si triunfa "defenderá los intereses nacionales" contra las directivas de Bruselas, tal "como los demás lo hacen". "Se acabó la fiesta", lanzó en un acto en Milán.

"No conozco un soberanista que no sea antieuropeísta. Así que lo que digan hoy en día no tiene importancia", aseguró a principios de septiembre el vicepresidente de la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la UE), Frans Timmermans, en una entrevista al diario La Repubblica.

Favorita para convertirse en la próxima primera ministra de Italia, la líder de Fratelli d'Italia (Hermanos de Italia) defiende desde hace años la idea de una "Europa confederal", que respete "la soberanía de los Estados miembros" y los deje decidir sobre la política que afecta directamente a sus ciudadanos.

En juego la recuperación pos-covid

Con ese criterio quiere volver a negociar el plan de recuperación post-covid, financiado con casi 200.000 millones de euros (casi la misma cifra en dólares) por la Unión Europa, de manera que se tenga en cuenta el elevado costo de la energía tras la guerra en Ucrania.

Sin embargo, el desembolso de ese gigantesco fondo depende del cumplimiento de una serie de reformas en Italia, cuya implementación fue escrupulosamente respetada por el gobierno saliente de Mario Draghi y que con la eventual victoria de la coalición ultraderechista parecen comprometidas.

"Podríamos encontrarnos con un serio conflicto de ideas en Italia, que es el país más beneficiado por el plan de recuperación y por la UE", teme Nicola Nobile, de la firma Oxford Economics. "Hay muchos riesgos. Todo dependerá de cuál Meloni liderará el gobierno, si la que ataca a Europa o la moderada, que podría mantener la actual política en materia presupuestaria", explicó a la AFP.

Las preocupaciones por la ralentización en la implementación de las reformas y por un descontrol de la deuda pública tras las elecciones del domingo han llevado a las agencias calificadoras Standard & Poor's y Moody's a rebajar los índices vinculados a la solvencia del país.

Italia se está desmoronando bajo una deuda de más de 2,7 billones de euros, alrededor del 150% del Producto Bruto Interno (PBI), la más alta de la zona euro detrás de la de Grecia. Por ello la coalición de derechas pide una "revisión de las reglas del Pacto de Estabilidad", suspendido por la crisis sanitaria, que fijó un techo del 3% del PBI para el déficit y del 60% para la deuda.

Si bien resulta legítimo modificar algunos criterios considerados obsoletos, "sería políticamente suicida burlarse de las reglas existentes", sostiene Peter Bofinger, profesor de economía en la Universidad de Würzburg. "En caso de que Italia se desvíe del consenso europeo" y no respete un mínimo la disciplina presupuestaria, "ni siquiera el Banco Central Europeo podría ayudarla", recalcó a la AFP.

Las cuentas públicas de Italia, en la mira

Las promesas electorales de la coalición ultraderechista formada por Hermanos de Italia de Giorgia Meloni, Liga del xenófobo Matteo Salvini y los conservadores de Forza Italia de Silvio Berlusconi, podrían tener un efecto nocivo para las cuentas públicas.

"Su programa es muy indefinido y no explica cómo financiar las medidas", sostiene Nobile. Si fueran aplicados, el déficit público superaría el 6% del PBI durante los próximos cinco años, "llevando la elevada deuda pública a niveles insostenibles", según Oxford Economics.

La medida más emblemática, un impuesto único, del 15% para la Liga y del 23% para Forza Italia, podría costar entre 20.000 y 58.000 millones de euros, según el Observatorio de las Cuentas Públicas italianas.

A esto se suman otras bajas de impuestos y medidas de "paz fiscal" (amnistías) así como el aumento de la pensión mínima.

Los inversionistas temen que un gobierno tan populista acabe como el de Silvio Berlusconi, quien tuvo que dimitir en 2011, presionado por los mercados y por el repunte del costo de la deuda.

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