Serra, quien después de cuatro años al frente de la cartera de Salud renunció el pasado jueves para aceptar la candidatura, dijo en un acto celebrado en Brasilia que en su campaña ofrecerá al pueblo brasileño «verdad, trabajo, desarrollo, justicia social, reducción de las desigualdades, seguridad y democracia».
El ex ministro cuenta con 10% de la intención de voto del electorado, según una encuesta del instituto Datafolha divulgada en la última jornada, y que lo coloca en la cuarta posición entre los aspirantes a suceder a Cardoso a partir del 1 de enero de 2003. Según el mismo sondeo, la carismática gobernadora del estado brasileño de Maranhao,
Sarney obtuvo 23% de los votos de la encuesta, en comparación con 26% por ciento de Lula, candidato del Partido de los Trabajadores (PT). Considerando un margen de error de 2%, los encuestadores de Data-folha declararon que había un empate técnico. Además, Sarney derrotó a Lula 51% a 39%, en la que sería una segunda rueda de votación sobre los candidatos. El aumento de 12% que Sarney obtuvo en setiembre tuvo lugar después de una importante campaña publicitaria que sacó provecho de su aspecto fotogénico y elevados porcentajes de aprobación como gobernadora de uno de los estados más pobres de Brasil. Este aumento, incluso, sorprendió a su propio Partido Frente Liberal (PFL).
Cardoso, entretanto, a quien constitucionalmente se le prohibió presentar su candidatura para un tercer mandato presidencial, alcanzó el nivel más elevado de popularidad durante su segundo término de cuatro años. De acuerdo con el sondeo, 31% lo considera un presidente «bueno o estupendo», superando 24% por ciento de diciembre y 13% de setiembre de 1999, a pesar de que no superó su porcentaje más alto de 47% de diciembre de 1996, durante su primer mandato.
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