Juan Pablo II, de 82 años, había llegado poco antes en un helicóptero militar de su residencia veraniega de Castel Gandolfo, situada a 30 kilómetros de la capital italiana, donde se instaló a principios de julio para descansar y preparar este viaje, el 97¦ de su pontificado.
El Papa, muy disminuido físicamente, se acercó al avión en una plataforma móvil y embarcó con ayuda de un elevador para minusválidos, según los periodistas presentes.
Una parte del aparato de la compañía Alitalia fletado por el Vaticano para esta gira, un McDonnell Douglas (MD11), fue remodelada para tratar de limitar el cansancio de Juan Pablo II durante este vuelo de más de nueve horas. El Papa viaja acompañado de su médico.
A su llegada a Toronto, hacia las 13h00 locales, Juan Pablo II se trasladará en helicóptero a Strawberry Island (isla de la Fresa), en el lago Simcoe (744 km2), donde se recuperará del viaje antes de su primera aparición el 25 de julio con los jóvenes participantes en las JMJ.
Sólo 200.000 peregrinos son esperados en Toronto para esta semana de celebración de la fe católica, una cifra decepcionante para los organizadores, que esperaban contar con 750.000.
Los jóvenes de todo el mundo descubrirán durante la fiesta de bienvenida del jueves a un viejo Papa, con enormes problemas de salud que prácticamente le impiden caminar e inclusive hablar.
Juan Pablo II se preparó físicamente para este desplazamiento y apareció en relativa buena forma el domingo ante los fieles llegados a Castel Gandolfo con motivo del Angelus.
Su programa para las JMJ fue considerablemente suavizado para permitirle descansar entre cada una de sus apariciones públicas, sobre todo porque las dos siguientes etapas de su viaje, Guatemala y México, deberían ser más duras.
El Sumo Pontífice celebrará el domingo la misa de clausura de las JMJ y el lunes volará a Guatemala, donde como en México dos días después, canonizará a un beato.
Millones de fieles son esperados para estas ceremonias, probablemente las últimas que preside Juan Pablo II en el continente más católico del planeta.
En Guatemala, donde ya estuvo dos veces, en 1983 y 1993, el Papa canonizará, 335 años después de su muerte, al hermano Pedro de San José Betancourt, un monje franciscano nacido en España que dedicó toda su vida a atender a los enfermos y a los pobres.
Al menos medio millón de personas asistirán a la misa de canonización que se celebrará el 30 de julio, tras lo cual el Papa partirá hacia México, primer país que visitó como Pontífice en 1979.
Allá, Juan Pablo II celebrará el 31 de julio la ceremonia de canonización del indio Juan Diego, a quien, según la tradición católica, se le apareció la Virgen en 1531, diez años después de la caída del imperio azteca.
Juan Pablo II honrará así al pueblo indígena mexicano, a menudo pobre y marginado, que representa más del 10% de los 100 millones de habitantes del país.
Dejá tu comentario