Nueve soldados afganos murieron hoy en un ataque aéreo de las fuerzas extranjeras en el este de Afganistán, en un nuevo error de la coalición militar que volvió a suscitar duras críticas por parte de las autoridades del país.
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"Un ataque aéreo internacional afectó a soldados del ejército afgano en la provincia de Jost. Nueve soldados murieron y tres resultaron heridos. Uno de los heridos está grave", indicó el ministerio de Defensa.
"Varios helicópteros de las fuerzas internacionales apuntaron por error a nuestros soldados, que se encargaban de la seguridad para el registro de nuestros electores, de cara a la elección presidencial del año que viene", precisó el coronel Mohammad Gul, portavoz del ejército afgano en el este del país.
Por su parte, la coalición bajo mando estadounidense indicó que abriría una investigación conjunta con las tropas afganas.
"Las fuerzas de la coalición quizás mataron o hirieron por error a soldados afganos la pasada noche en la provincia de Jost", fronteriza con Pakistán, señaló prudentemente la coalición, en un comunicado. Según manifestó el Ejército estadounidense, la fuerzas militares tomaron parte en numerosos combates en la zona, y como consecuencia de ello se produjeron los muertos y heridos. El incidente es atribuible a "una confusión de identidades de ambos lados", sostuvieron los estadounidenses.
"Los primeros informes de las unidades en el terreno indican que podría tratarse de un error de identificación por parte de los dos bandos implicados", añadió.
Las autoridades afganas condenaron con dureza el ataque. "Estas tragedias debilitan la moral de las fuerzas de seguridad y pueden incluso poner en peligro su desarrollo. Prometemos al pueblo afgano y al ejército que los culpables serán perseguidos y juzgados según las leyes en vigor", advirtió el ministerio de Defensa afgano.
Las fuerzas extranjeras en Afganistán son frecuentemente acusadas de provocar la muerte de civiles en combates o durante bombardeos contra los insurgentes. El presidente afgano Hamid Karzai lamentó en numerosas ocasiones que las fuerzas internacionales no coordinen sus operaciones, en particular los ataques aéreos, con las tropas afganas, provocando graves errores.
A finales de agosto, el gobierno afgano había incluso amenazado con renegociar las condiciones de la presencia de las fuerzas internacional en el país, tras una serie de ataque aéreos mortales. Uno de los más graves tuvo lugar el 22 de agosto cerca de Azizabad (oeste), donde 90 civiles murieron en un bombardeo estadounidense, según una investigación de las autoridades afganas.
El ejército de Estados Unidos acabó reconociendo el 9 de octubre que al menos 33 civiles, entre ellos 12 niños, habían muerto, después de haber asegurado durante más de un mes que no hubo más de siete víctimas civiles.
Una investigación sigue abierta respecto a la supuesta muerte de 64 civiles -entre ellos 47 personas que asistían a un boda- durante dos bombardeos perpetrados en julio en las provincias de Nangarhar y de Nuristan (este).
Según un informe de la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW), el número de civiles muertos en los bombardeos de las fuerzas internacionales en Afganistán se triplicó entre 2006 y 2007.
Según HRW, en 2006 se registraron al menos 116 civiles muertos y 321 en 2007. En los siete primeros meses de 2008, 119 civiles murieron en los ataques.
Los talibanes lanzaron una sangrienta insurrección tras ser expulsados del poder a fines de 2001 por una coalición internacional encabezada por Estados Unidos.
La violencia se intensificó desde hace unos dos años, pese a la presencia de 70.000 soldados de las dos fuerzas multinacionales, una de la OTAN y otra bajo mando estadounidense.
Por otra parte, en el sur de Afganistán, 35 talibanes y tres policías murieron en varios combates durante la noche, según una fuente policial. Ni las fuerzas de la OTAN ni la coalición confirmaron los enfrentamientos.
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