También él decidía las admisiones a los campos de adiestramiento en Afganistán y hoy tiene la exclusividad de poder activar las «células dormidas» en decenas de países. El palestino, nacido hace 30 años en Arabia Saudita, fue muy hábil en hacer desaparecer sus rastros en los frecuentes viajes a la zonas «calientes» del terror. Zubaydah usó miles de identidades y una amplia dotación de pasaportes falsos para evitar con cuidado dejarse fotografiar. Pese a integrar la cúpula de Al-Qaeda es el único que jamás fue nombrado entre las diversas órdenes de captura ligadas a los atentados del 11 de setiembre. Ni siquiera estuvo incluido en las listas de «Los más Buscados» difundidas en los últimos meses por el FBI.
En tanto, un responsable no identificado de los servicios de seguridad iraní dijo que «entre esos extranjeros, algunos tienen pasaportes franceses, británicos, holandeses y belgas». El informante dijo que los extranjeros podrían estar vinculados a Al-Qaeda. El 5 de febrero, el secretario de Defensa estadounidense,
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