El premier iraquí Nuri al-Maliki junto al sirio Bashar al-Assad y al iraní Mahmud
Ahmadinejad, durante sus recientes viajes a Damasco y Teherán (arr). La
Casa Blanca se irritó por esos encuentros con sus principales enemigos
políticos, pero no encuentra reemplazos a Al-Maliki que le aseguren una
mejor transición en Irak (abajo).
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA, LF) - El esperado informe conocido como Evaluación Nacional de Inteligencia, preparado por la CIA y otras quince agencias de espionaje de EE.UU., reveló ayer que la situación política de Irak empeorará en los próximos meses y que el gobierno de Nuri al-Maliki se debilitará hasta entrar en un estado «más precario». Estas conclusiones pusieron en un difícil trance al presidente George W. Bush, quien el miércoles había salido a respaldar al primer ministro iraquí en medio del pedido de su cabeza lanzado por destacados funcionarios y legisladores norteamericanos.
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«Es muy poco probable» que en Irak se concreten «compromisos políticos ampliamente aceptados» mientras no haya «cambios fundamentales en los factores que movilizan los acontecimientos políticos y de seguridad» en el país, indicó el documento.
Esos «compromisos», añadió, son imprescindibles para que ocurran «progresos políticos y económicos de largo plazo». Si bien detectó algunos «progresos mensurables pero desparejos» en materia de seguridad desde que Bush ordenó un aumento de las tropas en enero último, el informe advirtió que el gobierno iraquí «se volverá más precario» en los próximos seis a doce meses debido a las críticas a la coalición hegemonizada por los chiitas por parte de partidos sunitas y kurdos.
Los intentos de Al-Maliki para terminar con las divisiones sectarias y étnicas han fallado: 17 ministros de 40 han renunciado o decidido boicotear el gabinete.
Incapacidad
«Los líderes políticos iraquíes siguen siendo incapaces de gobernar de manera efectiva», destacó el texto, según el cual las fuerzas de seguridad locales están trabajando de manera «adecuada» con las tropas estadounidenses, pero «todavía» no pueden ejercer el control del país sin ayuda externa.
Un nuevo y crucial reporte sobre Irak se conocerá el mes que viene. La evaluación del embajador de Estados Unidos en Bagdad, Ryan Crocker; y del comandante de las fuerzas norteamericanas en Irak, el general David Petraeus, podría ser el preámbulo de un eventual cambio de estrategia de la Casa Blanca para el país ocupado.
El embajador norteamericano en Irak, Ryan Crocker, fue uno de los primeros en cargar contra el premier cuando dijo a periodistas en Bagdad que el progreso del gobierno iraquí hacia el logro de una solución política al conflicto ha sido «extremadamente decepcionante».
Bush, no obstante, salió al rescate de Al-Maliki, y lo llamó «un buen tipo, un buen hombre, con un trabajo difícil», aunque varios senadores pidieron su remoción, incluida la principal precandidata demócrata a la presidencia, la senadora Hillary Clinton.
Más allá de ese gesto, Bush también dio muestras públicas hace pocas semanas de fastidio hacia Al-Maliki por sus viajes a Irán y Siria, con cuyos presidentes Mahmud Ahmadinejad y Bashar al-Assad se reunió.
Pero analistas se preguntaron ayer quién podría hacer un mejor trabajo de Al-Maliki en medio de la actual crisis iraquí. Las respuestas reflejaron un fuerte escepticismo, lo que resulta elocuente sobre los problemas de Bush y su falta de opciones.
Los nombres más citados como posibles reemplazantes son el ex jefe de Gobierno Iyad Allawi; el rival de Al-Maliki por el liderazgo del partido Dawa, Ibrahim Jaafari; y el vicepresidente Adel Abdel Mehdi, un chiita islamista moderado.
Allawi dirige un pequeño bloque secular con miembros chiitas y sunitas, y sería una opción popular para algunos en Washington, pero no tiene mucho apoyo público en Irak, donde es visto como un títere de EE.UU. Por su parte, Abdel Mehdi fue educado en el extranjero y es visto como un moderado, pese a ser miembro del Consejo Supremo Islámico Iraquí (SIIC), un partido chiita islamista que fue fundado en el exilio en Teherán durante la guerra entre Irak e Irán.
Lo que se teme es que la dura situación en Irak impida también a cualquiera de ellos lograr avances.
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