En su columna en el «Times», Jordan describió cómo durante una docena de viajes a Bagdad presenció o se enteró de «cosas horribles» acerca de las que no pudo informar porque, de haberlo hecho, hubiera puesto en peligro la vida de iraquíes, especialmente las de quienes trabajan para la CNN. Jordan mencionó el caso de un camarógrafo iraquí de CNN que fue detenido por la policía secreta y sometido a semanas de torturas con golpes y choques eléctricos.
«CNN estuvo el suficiente tiempo en Bagdad como para saber que decirle al mundo sobre la tortura a uno de sus empleados habría casi seguramente provocado la muerte de éste y puesto a su familia y compa-ñeros en grave peligro», escribió.
«Si CNN no informó completamente lo que sabía sobre el régimen baasista, y si CNN mantuvo su cobertura deliberadamente liviana e inofensiva, esto ayudaría a explicar por qué el régimen no fue percibido todo lo despiadado que en realidad era», agregó.
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