La Corte Constitucional de Italia inició ayer deliberaciones sobre si una ley que da inmunidad legal al primer ministro Silvio Berlusconi y otros funcionarios se ajusta a la Constitución del país, informaron fuentes judiciales.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Una derogación de la ley podría tener profundas consecuencias para el premier y su gobierno, cuya debilidad es extrema en momentos en que Berlusconi ocupa el centro de un escándalo sexual y acaba de ser hallado "corresponsable" de sobornar a un juez.
La oposición sostiene que el país debería convocar a elecciones anticipadas en caso de que la ley sea declarada inconstitucional.
Cuando se aprobó la ley, el año pasado, Berlusconi estaba en juicio en Milán acusado de corrupción.
El proceso se suspendió hasta la revisión de la Corte, pero un abogado inglés fue condenado a 6 años y 4 meses de cárcel por haber mentido a cambio de dinero en un juicio contra el premier.
Si la Corte determina que la ley no se ajusta a la Constitución, el juicio presumiblemente podría reanudarse, y el jefe de gobierno debería sentarse en el banquillo por presunta corrupción.
Berlusconi negó los cargos en su contra y sus aliados políticos insisten en que lo respaldarán sin importar cuál sea el fallo.
Al mismo tiempo, un fallo a su favor sería una gran victoria su gobierno en momentos que se halla bajo ataque por el escándalo de fiestas con prostitutas que salpica a Berlusconi, entre otros problemas del premier.
El abogado del jefe de gobierno dijo esperar que la Corte dictamine que la ley es constitucional, y que los jueces sopesan una cuestión técnica y no política.
"Esperamos que la Corte decida con gran serenidad, tomando en cuenta sólo consideraciones jurídicas y olvidando las cuestiones políticas", dijo el abogado Gaetano Pecorella al ingresar a la Corte Constitucional.
El fallo podría demorarse varios días si alguno de los 15 jueces del tribunal necesita más tiempo para estudiar el caso, dijo el abogado del premier.
El fin de semana pasado, un magistrado dictó una sentencia devastadora contra la megaempresa de Berlusconi, Fininvest, a la que obligó a pagar 750 millones de euros a una compañía rival por la compra de la editorial Mondadori, en la década de 1990.
La sentencia se remite a un caso por el cual tres socios del premier fueron condenados por haber sobornado a un juez para que revocara un fallo que había dado el control de Mondadori al magnate industrial Carlo De Benedetti, rival de Berlusconi.
Los jueces dijeron también que Berlusconi, como presidente de Fininvest, fue "corresponsable" del soborno.
Por aquel fallo de los 90, Mondadori es ahora parte de Fininvest. La compañía dijo que apelará la sentencia del fin de semana.
Berlusconi se manifestó el lunes "desconcertado" por la sentencia contra Fininvest, pero dijo que nada lo obligará a dimitir.
El diario de su familia denunció un golpe institucional. "Esto es un golpe. Defendámonos", tituló ayer Il Giornale.