La guerra divide opiniones árabes
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Bahrein es uno de los países musulmanes en los que grupos
extremistas salieron a las calles a respaldar a Hizbollah.
En Egipto también se organizaron el domingo y el lunes varias manifestaciones de apoyo a Hizbollah que, sin embargo, no lograron un masivo seguimiento popular.
«Estamos asqueados de los regímenes árabes. Nuestro nuevo héroe es ese hombre», dice una periodista egipcia mostrando una foto de Nasrallah al tiempo que reitera que esos regímenes «no nos dan la paz sino la esclavitud a Occidente».
«Nasrallah es un gran miembro de la resistencia, pero ¿a dónde conduce todo este sufrimiento?», se pregunta sin embargo Fawzi Hossam, un funcionario de 42 años.
Según Hossam, «Hizbollah puede alcanzar Haifa, Tel Aviv. ¿Y luego? Si hay una guerra de verdad, Israel ganará. Ni Nasrallah ni Siria ni nadie puede vencer a Israel y a los estadounidenses. Todo el mundo lo sabe».
La desesperanza del funcionario egipcio se suma a las críticas contra el movimiento chiita libanés de algunos gobiernos árabes como los de Jordania, Arabia Saudita y el propio Egipto.
Los diarios de la oposición egipcia rechazan las críticas institucionales contra Hizbollah mientras que la prensa próxima al gobierno las apoya.
«No es ni lógico ni aceptable que Hizbollah actúe ignorando totalmente la autoridad del Estado libanés», considera Mohammad Barakat, editorialista del diario gubernamental «Al-Akhbar», para el que el movimiento chiita es «un Estado dentro del Estado» libanés.
Desde la retirada del ejército israelí del sur del Líbano, en 2000, tras 22 años de ocupación, Hizbollah declara luchar en favor de la liberación de las Granjas de Chebaa, un pequeño territorio ocupado por Israel, que lo considera sirio.



