Castro y Ortega se reunieron el miércoles, pero recién se conoció el contenido del encuentro hoy.
El presidente de Cuba, Raúl Castro, se mostró dispuesto ante la iglesia católica a resolver la situación de los presos políticos en un inédito encuentro que sostuvo con líderes religiosos, que median entre las autoridades y la oposición.
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"Se está tratando lo de los presos, pero no puedo adelantar conclusiones acerca de fechas, actuaciones concretas (...). Que el tema se está tratando seriamente sí lo puedo decir", dijo el cardenal Jaime Ortega, que acudió el miércoles a la reunión junto con el presidente de la Conferencia Episcopal, Dionisio García.
En rueda de prensa, monseñor Ortega, arzobispo de La Habana, dijo esperar que el gobierno libere presos políticos, sobre todo a los más enfermos, tras calificar de "positiva" la entrevista con el mandatario.
"Aspiramos a eso (una excarcelación)...La Iglesia está interesada en que se produzca un alivio de la situación de los presos, y esto con amplitud, incluyendo no solo a los enfermos, aunque los enfermos en primer lugar", dijo Ortega, consultado sobre su optimismo.
Monseñor García, arzobispo de la oriental Santiago de Cuba, dijo que Raúl Castro tiene "disposición" de "resolver la situación" de los prisioneros, unos 200 según la oposición.
"Creo que será un proceso y ese proceso tiene que comenzar con pequeños pasos y esos pasos se darán (...) Hay buena voluntad y nosotros esperamos que sí, esa conversación fue en esa línea", subrayó.
García comentó que sobre todo después de la muerte del opositor Orlando Zapata, el 23 de febrero tras 85 días de huelga de hambre, "se habló de la necesidad" de lograr un pronto "entendimiento".
Según Ortega, con Raúl Castro abordó también la situación de las Damas de Blanco, esposas de los prisioneros, y el caso del opositor Guillermo Fariñas, que inició una huelga de hambre un día después de la muerte de Zapata para exigir la excarcelación 26 disidentes enfermos.
Enviados de la Iglesia visitaron a Fariñas para pedirle que tenga "más confianza" en la gestión eclesial, pues "algunas de las cosas que él pide pudieran quizás lograrse", añadió.
"Estamos esperando que venga la propuesta y decidiremos cuál es la conducta a seguir", dijo Fariñas desde el hospital donde sigue su ayuno en Santa Clara, 280 km al este de La Habana.
El encuentro de Raúl Castro con la jerarquía católica, primero para tratar la realidad del país desde que asumió el mando en 2006, ocurre tres semanas después de que la Iglesia medió para que el gobierno permitiera a las Damas de Blanco reanudar sus marchas en reclamo de la libertad de los presos.
La reunión, anunciada este jueves en el diario Granma, antecede la visita del canciller del Vaticano, monseñor Dominique Mamberti, del 16 al 20 de junio, pero según Ortega "no está relacionada" con las gestiones de la Iglesia.
No obstante, la anunciada visita, el encuentro del miércoles y la mediación eclesial, despertó expectativas moderadas en los opositores, considerados por el gobierno "mercenarios" de Washington.
"Tenemos muchas esperanzas aunque también reservas", dijo la líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán; en tanto que Elizardo Sánchez, presidente de la ilegal comisión de Derechos Humanos, se declaró "escéptico" y "a la espera".
En 1998 el líder de la revolución Fidel Castro liberó a unos 300 presos -políticos y comunes- poco después del viaje del Papa Juan Pablo II, una histórica visita que mejoró la relación con la Iglesia, tensas en medio siglo de gobierno comunista.
Cada vez con más fuerza, la Iglesia critica la situación del país, señalando una economía "al borde del colapso". Hace un mes, Ortega advirtió de la necesidad de "cambios".