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La votación fue de 173-3, con cuatro abstenciones, el mayor margen de votos contra el embargo a la isla de gobierno comunista desde que se sometió el asunto a la Asamblea General de la ONU.
Los países que votaron contra la resolución --además de Estados Unidos-- fueron Israel y las Islas Marshall.
Las naciones que se abstuvieron fueron Nicaragua, Etiopía, Malawi y Uzbekistán. Varios otros estados no votaron por no hallarse sus representantes en la Asamblea General o por haber incumplido sus pagos a la organización internacional.
Estados Unidos impuso un embargo comercial a la isla caribeña poco después del triunfo de la revolución cubana en 1959, pero en el 2000 el Congreso norteamericano aprobó una ley que suavizó algunas de las restricciones para permitir la ventas de medicinas y alimentos, siempre que sean pagadas en efectivo.
El presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (el parlamento cubano), Ricardo Alarcón, dijo que a pesar de que en Estados Unidos hay apoyo para suavizar o eliminar el embargo, el presidente George W. Bush y sus aliados en el Congreso impiden que se apruebe cualquier proyecto de ley para modificar la medida.
Los que se oponen al embargo "deben enfrentar la oposición tenaz de una minoría poderosa", dijo, al parecer refiriéndose a los grupos de exiliados cubanos con sede en Miami que se oponen vehementemente al gobierno del presidente de Cuba, Fidel Castro.
Los 15 estados miembros de la Unión Europea votaron a favor de la resolución, que no es vinculante, debido a que la ley estadounidense que estableció el embargo sanciona a las empresas extranjeras que utilicen propiedades confiscadas a ciudadanos norteamericanos después del triunfo de la revolución en Cuba.
Al menos 25 representantes de países miembros de la ONU, encabezados por México, criticaron al embargo estadounidense, afirmando que viola las leyes internacionales, que ha dañado la economía de la isla y va contra la carta de las Naciones Unidas.
La resolución aprobada, al igual que en las 10 ocasiones anteriores, se refiere a la ley Helms-Burton de 1996, que permite a ciudadanos norteamericanos presentar demandas en cortes de Estados Unidos contra las compaIías extranjeras o individuos que "trafiquen" con las propiedades confiscadas por el gobierno cubano.
El enviado estadounidense a la Asamblea General de la ONU, Sichan Siv, dijo que la resolución de la ONU fue "equivocada" y rechazó las acusaciones de que su país intenta prohibir a otras naciones comerciar con Cuba, señalando que el gobierno de La Habana importó el año pasado 1.000 millones de dólares en mercancías procedentes del extranjero.
"La política estadounidense sólo tiene como fin impulsar una transición rápida y pacífica a una forma democrática de gobierno, donde los derechos humanos sean protegidos", dijo Siv.
Mientras tanto, en La Habana, el gobierno consideró la contundente votación en la ONU como una victoria que, afirmó, demuestra el fracaso de la política estadounidense de aislar económicamente a Cuba.
"La política de bloqueo está definitivamente derrotada", dijo el canciller de Cuba, Felipe Pérez Roque.
"El bloqueo no sólo ha fracasado en su utilidad, sino que el bloqueo es una política aislada, sin prestigio, que la comunidad internacional rechaza y desaprueba con ese voto público...", dijo Pérez Roque en un acto al que asistieron diplomáticos y funcionarios de la cancillería cubana.
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