La Paz (AFP, ANSA) - Autoridades regionales y líderes civiles de oposición comenzaron esta semana una huelga de hambre en contra del presidente Evo Morales, quien se encuentra en plena campaña para sortear el referendo revocatorio del próximo domingo en Bolivia, en el que su puesto está en juego.
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El prefecto de la región de Beni (nordeste), Ernesto Suárez, aliado al partido de derecha Podemos, inició ayer su medida de protesta en la ciudad amazónica de Trinidad, mientras que su colega de Santa Cruz y cabeza visible de la oposición, Rubén Costas, anunció que adoptará similar medida en las próximas horas.
«Esta huelga es por una causa justa, por recursos que nos pertenecen y que sin ellos provoca una paralización de todas nuestras obras», afirmó el prefecto Suárez, al exigir que el Poder Ejecutivo les restituya unos 166 millones de dólares de un impuesto que hasta noviembre de 2007 iba los departamentos y que fue desviado por el Estado a otra causa.
«Vamos a entrar el lunes 4 en huelga. Yo también voy a ingresar», afirmó desde la ciudad de Santa Cruz el prefecto (gobernador) Costas, quien encabeza en regiones opositoras un movimiento para afianzar gobiernos autónomos, validados en referendos realizados entre mayo y junio pasado, y que no son reconocidos por el gobierno.
El ayuno voluntario comenzó el domingo en la ciudad de Santa Cruz, a la cabeza del líder del influyente comité cívico-empresarial de esta región, Branko Marinkovic, junto a otras 20 personas.
La medida -según los promotores-se extenderá en las próximas horas a las regiones de Chuquisaca (sudeste), Tarija (sur) y Pando (norte), para que el presidente Morales atienda el reclamo, aunque el gobernante está sumido en su campaña proselitista para sortear la consulta del domingo.
Quejas
«Yo quiero trabajar con todos los alcaldes y prefectos del país, pero no me dejan», afirmó ayer en tono de queja el mandatario, quien señaló varias veces que en las urnas se dirimirá -según élentre su política de gobierno estatista y la de la oposición liberal.
El primer presidente indígena de Bolivia, a quien las encuestas le otorgan 54% de preferencia en todo el país --según el matutino «El Deber»- ha arremetido en los últimos días contra los prefectos opositores, principalmente de los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, y pidió para ellos el voto negativo para removerlos de sus puestos. Esos sondeos, en cambio, consideran con alta probabilidad que las autoridades de Santa Cruz, Beni y Pando se conservarán a la cabeza de sus departamentos.
Ese panorama ha motivado que en este país -según analistas independientesse considere altamente posible que el referendo no resuelvala crisis política y que, en cambio,se profundicen las divergencias. El referendo avanza a marchas forzadas, cercado por las dudas sobre su solidez constitucional, por demandas legales para suspenderlo y por cuestionamientos sobre los porcentajes de votos fijados por una ley parlamentaria y luego modificados internamente por la Corte Nacional Electoral (CNE).
Según la ley de convocatoria al referendo para que una autoridad sea revocada de su cargo se requiere que haya un porcentaje de No superior al que obtuvo en las elecciones de diciembre de 2005. Los prefectos fueron elegidos con votaciones que fluctúan entre 38% y 48%.
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