19 de marzo 2014 - 19:56

La UE debate el endurecimiento de sanciones a Rusia

Los mandatarios de la UE se reunirán en cumbre a partir de este jueves con posiciones divididas sobre cómo responder a Rusia tras la anexión de Crimea, los más "duros" piden sanciones económicas y financieras, los otros esperan un diálogo con Moscú sin decidirse aún a asumir el costo que supone medidas más fuertes.

Los 28 ya se reunieron de forma extraordinaria a principios de mes, en donde decidieron una estrategia de sanciones progresivas contra Rusia y los responsables ucranianos prorrusos.

Luego del referéndum secesionista de Crimea, la UE pasó a la segunda fase de sanciones -la primera era meramente simbólica- congelando los bienes y prohibiendo el visado a 21 responsables, 13 rusos y 8 crimeos.

Tras la firma por el presidente ruso Vladimir Putin de un acuerdo para formalizar la anexión de Crimea a la Federación de Rusia, la "fase tres" de las sanciones, esta vez económicas y financieras, se inscribe en la agenda de los mandatarios.

Y es aquí que los Estados miembros se muestran, una vez más, divididos. Los países que otrora estaban bajo la influencia de la URSS "son los que lideran una posición más firme", señaló una alta fuente diplomática. Los otros privilegian la búsqueda de un diálogo y una "solución política" con Moscú.

"Se discutirá mucho sobre esto", la tercera fase de sanciones, durante la cena del jueves de los jefes de Estado y de gobierno, sostuvo otro alto diplomático que añadió que "la situación ahora no es la desescalada, sino la escalada".

Algunas fuentes consultadas, que prefirieron no ser citadas, estiman que nos mandatarios no llegarán a la fase tres, "se pedirán probablemente a los diferentes servicios que comiencen los trabajos en ese sentido", pero se alcanzaría más bien un término medio "una fase dos plus" con quizás nuevos nombres a la lista de sancionados por la UE.

Pasar a una tercera fase "sería aumentar la escalada más de la cuenta sin dejar margen para más adelante", indicaron, es decir el diálogo, que al final de cuentas "es inevitable".

La UE se encamina por lo tanto hacia un "cambio de modulación, de tono, pero no un cambio radical", sostienen las fuentes, muy al pesar de aquellos países vecinos inmediatos de Rusia cuya sensibilidad a los avances de Moscú no se perciben del mismo modo que a orillas del Atlántico.

Estos países piden sanciones más duras contra Moscú, pero éstas podrían costar caro a Europa. Serían por ejemplo una pesadilla para Alemania, que suple el tercio de las exportaciones europeas a Rusia por un monto de 123.000 millones de euros (USD 170.000 millones). La UE importa de Rusia por una suma total de 215.000 millones de euros.

"Si algún día pasamos a la fase 3 lo sentiremos y habrá entonces que compartir los costos", señaló una fuente diplomática.

"Los Estados miembros no están decididos y lo dicen más o menos abiertamente", sostiene otra fuente que añade: "se habla de ello, pero no tienen tomada la decisión de decir 'cueste lo que cueste vamos a ir para adelante'".

La situación generada por la crisis en Ucrania reforzó sin embargo la toma de conciencia en la UE de algo que desde hace años se inscribe en toda agenda de trabajo, a saber la diversificación energética.

Depender menos del gas y petróleo rusos buscando alternativas que garanticen un suministro alternativo será uno de los puntos que abordarán los jefes de Estado, pero esta vez con una nueva mirada.

Dejá tu comentario

Te puede interesar