La Unión Europea y Estados Unidos dieron a conocer una declaración conjunta que acepta el traslado a Europa de ex prisioneros del campo de detención norteamericano en Guantánamo, Cuba.
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Los ex detenidos que lo soliciten y que no tengan procesos pendientes podrán entrar en Europa, según el documento y las reglas establecidas por los ministros del Interior de la UE hace diez días.
Se trata de quienes están "en espera de liberación", pero no pueden volver a sus países porque corren el riesgo de ser procesados en condiciones que representan violación a sus derechos.
El texto, acordado por los cancilleres europeos en Luxemburgo, precisa que el acuerdo permite "ayudar a Estados Unidos a dar vuelta la página", con el cierre del campo de detención donde, según denuncias numerosas, se cometieron violaciones a los derechos humanos.
Los ex prisioneros de Guantánamo podrán ingresar en los 27 países de la UE, pero cada estado miembro tiene libertad y exclusividad de decisión sobre cuántos y cuáles detenidos recibirá.
También pueden decidir si no quieren aceptar ninguno: "Cada país de la UE decidirá en forma bilateral con Estados Unidos sobre el eventual traslado, muchos podrán incluso no tomar ninguno", dijo hoy el jefe de la dirección general de Asuntos y Justicia de la Comisión Europea, Jonathan Faull.
Por su parte, Estados Unidos acepta indemnizar a los países europeos que reciban a los ex prisioneros, dando información y contribuyendo con los gastos.
Con esta fórmula el presidente, Barack Obama, pretende concretar el cierre de Guantánamo sin recibir en territorio de su país a ex prisioneros que en su mayor parte estuvieron en un "limbo" jurídico.
Lo importante, precisó Faull, es que los estados que acepten el traslado "respeten el interés general de la Unión" y sigan las indicaciones de los ministros del Interior: es decir, que pongan a disposición de los 27 y los otros adherentes al espacio Schengen (Suiza, Islandia y Noruega) los legajos sobre los ex prisioneros obtenidos de Estados Unidos.
"Cada país debe saber quién está en la puerta de al lado", observó el director general. Si un estado miembro no puede vetar la decisión de un vecino de recibir un prisionero, puede prohibirle a esa persona ingresar a sus fronteras o bien concederle una visa limitada en el tiempo, según decidieron hace diez días los ministros del Interior europeos.
Son alrededor de 60, según fuentes de Bruselas, los detenidos que Estados Unidos espera ubicar en Europa.
Francia, que ya recibió al primero, se prepara para aceptar a otros tres, mientras Bélgica recibirá dos, Gran Bretaña catorce y Alemania uno.
También España, Irlanda y Portugal se mostraron disponibles a recibir a algunos ex detenidos. Italia está dispuesta a hacer su parte, dijo hace unos días el ministro de Exteriores, Franco Frattini.
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