Dos bomberos se enfuerzan por apagar el incendio de un auto en la ciudad de Lille. Jóvenes
radicalizados provocaron destrozos en los suburbios de varias ciudades francesas,
en un intento por condicionar al presidente electo Nicolas Sarkozy.
La reacción ante el triunfo electoral de Nicolas Sarkozy en los suburbios de las ciudades francesas, habitados mayoritariamente por familias inmigrantes, osciló en la madrugada de ayer entre algunos brotes de violencia y la resignación. Anoche, al cierre de esta edición, se informaba de una manifestación de 500 izquierdistas en la Plaza de la Bastilla de París -quienes rompieron algunas vidrieras y teléfonos públicos- y de otra en Lyon (centro), donde se producían algunos choques con la policía.
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Tras conocerse el triunfo del candidato presidencial de la derecha, un hombre que se ha mostrado duro contra la «inmigración sufrida», se desataron el domingo a última hora disturbios en diversos puntos del país hasta horas de la madrugada, que dejaron 730 vehículos quemados, 592 personas detenidas y 28 policías y gendarmes heridos.
De esa cantidad de coches quemados, 35 lo fueron en París, donde hubo 79 detenidos, anunció la Dirección General de la Policía Nacional (DGPN).
Durante los disturbios que estallaron en Francia en el otoño boreal de 2005, algunas noches más de 1.000 coches habían sido pasto de las llamas.
En la capital francesa hubo enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas antidisturbios, en particular en la zona de la Plaza de la Bastilla, lugar tradicional de celebraciones de la izquierda, donde grupos de jóvenes lanzaron adoquines y otros objetos contra los agentes, que efectuaron varias cargas con gases lacrimógenos y mangueras de agua a presión.
Reproducción
Hechos similares se reprodujeron en otras grandes ciudades como Lyon, Marsella, Toulouse, Burdeos, Lille, Nantes o Rennes.
El director de campaña de Sarkozy, Claude Guéant, criticó ayer a la candidata socialista a las presidenciales, Ségolène Royal, quien había advertido del riesgo de altercados en caso de victoria de Sarkozy, y señaló que esas declaraciones de la perdedora de la segunda vuelta de los comicios habían podido aparecer como «una forma de incitación» a la violencia.
Mientras, en los suburbios marginales de París se hablaba de temor ante el futuro a causa de las duras ideas de Sarkozy en materia de inmigracióny seguridad, que ya aplicó en parte cuando era ministro del Interior.
«Es un verdadero golpe. Un golpe esperado, pero que la gente se resistía a creer. Nunca antes hubo una movilizacióntan importante en los arrabales», que votaron masivamente en las elecciones presidenciales. «La gente está decepcionada», según Mohammed Chirani, del grupo «¡Voten, suburbios!».
Esta organización fue creada tras la ola de disturbios que sacudió las periferias marginales de las grandes ciudades francesas en noviembre de 2005, con el fin de convencer a los jóvenes de que expresaran su descontento a través de las urnas.
No se trataba tanto de votar a Royal sino de hacerlo « contra Sarkozy, quien hizo del problema de estos barrios su caballo de batalla electoral», subrayó Chirani.
Campaña
Mientras fue ministro de Interior, cargo que ocupó hasta el pasado marzo, Sarkozy fue abanderado de una campaña de expulsión masiva de clandestinos y endureció las condiciones de entrada y residencia en Francia para los extranjeros.
En estas zonas desfavorecidas, donde conviven habitantes originarios del Magreb, el Africa negra y franceses de condición modesta, los electores apoyaron en masa a la socialista.
En Trappes, ciudad del suroeste de París donde se mezclan grupos de 70 nacionalidades distintas y en la que 70% de los electores votó a Royal, los habitantes no escondían su decepción. «Por una vez nos implicamos en la vida política y seguimos teniendo la impresión de que no contamos para nada», deploró Mohamed, estudiante. «Para los más jóvenes, esto se traduce en pánico», agregó. «Están convencidos de que ha pasado algo grave y esperan expulsiones, reducciones de ayudas y una mayor dureza policial».
Por temor a una explosión de violencia, unos 3.000 agentes se movilizaron desde el domingo en la región parisina.
Otro grupo creado tras los disturbios de 2005, AC Le Feu, instó el domingo a no responder con la violencia a la victoria de Sarkozy.
Según Chirani, «habrá que centrarse rápidamente» en los problemas que socavan los arrabales, sobre todo el desempleo, que afecta en algunas zonas a 40% de los jóvenes. «Sarkozy hizo campaña denigrando abiertamente a la población de inmigrantes y prometió finalmente un 'plan Marshall' para los suburbios. Espero que sea sincero, porque si se empeña sólo en la seguridad, entonces nada funcionará, será peor que en 2005», advirtió.
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