Rusia, Estados Unidos y el enviado especial de la ONU para Siria, Lakhdar Brahimi, alcanzaron un acuerdo sobre el texto de la invitación para las conversaciones de paz de Ginebra, pero no lograron establecer una fecha concreta.
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Según Brahimi, las tres partes esperan que el encuentro se pueda llevar a cabo antes de fin de año y fijaron una nueva ronda de preparación para el 25 de noviembre. La Liga Árabe había propuesto previamente el 23 de noviembre como fecha para Ginebra 2.
"La conferencia se celebrará lo antes posible", dijo la portavoz del Departamento de Estado norteamericano Marie Harf en Washington. "Aún hay trabajo por delante", aseguró.
Según la agencia de noticias rusa Itar Tass, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, tiene previsto enviar la invitación al gobierno y la oposición sirios y a otros países afectados por el conflicto.
Diplomáticos rusos y estadounidenses se reunieron en Ginebra con Brahimi para estudiar cómo lograr que el régimen y la oposición siria se sienten a la mesa de negociaciones.
Tanto el régimen de Bashar al Assad como la oposición han planteado condiciones previas antes de aceptar participar en la conferencia de Ginebra 2.
El mayor grupo opositor, la Coalición Nacional Siria (CNS), no decidirá si participa en las negociaciones de Ginebra por el momento, durante una reunión en Estambul. Su principal exigencia es que se establezca un plan para la retirada de Al Assad.
"Todo el mundo sabe que Al Assad no va a dejar el poder (...) así que, ¿qué herramientas va a utilizar la comunidad internacional para expulsar a Al Assad?", se preguntó en entrevista con la BBC Monzer Akbik, miembro relevante de la CNS.
Sin embargo, el gobierno sirio reiteró que no participará en las conversaciones si éstas tienen como objetivo que Al Assad deje el poder.
Washington y Moscú discuten además sobre las condiciones para la participación de Irán en la conferencia y todavía no está claro si alcanzaron un acuerdo al respecto.
"Los actores externos tienen que participar en el primer estadio de las conversaciones en Ginebra", afirmó en Moscú el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov. Su país es, junto a Irán, uno de los pocos aliados que le quedan al régimen de Al Assad.
Sin embargo, Estados Unidos sólo quiere invitar a Irán cuando el régimen de este país apoye el objetivo de lograr una transición política en Siria, acordado en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU.
Entretanto, también desde Ginebra, la ONU volvió a recordar la necesidad urgente de poner fin al conflicto sirio por razones humanitarias. El número de sirios que necesita ayuda humanitaria se elevó a 9,3 millones, mientras que 6,5 millones de personas se encuentran desplazadas dentro del país, informó el portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas.
Brahimi apuntó que las negociaciones deberían empezar pronto para poner fin a la crisis humanitaria en Siria y los países vecinos, donde buscaron refugio miles de personas.
Por otro lado, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) reconoció que la mejor opción para destruir las armas químicas sirias es hacerlo fuera del país.
La propuesta siria "de que la destrucción de armas químicas sea llevada a cabo fuera del país es la opción más viable", dijo el director general de OPAQ, Ahmet Üzümcü, durante una reunión del consejo ejecutivo del organismo.
Según Üzümcü, Siria informó hasta el momento de la destrucción de 99 cabezas explosivas vacías en uno de sus almacenes armamentísticos, y se espera que se proceda a la destrucción de proyectiles similares en otros seis.
Además, el portavoz de la OPAQ aseguró a dpa en La Haya que el organismo cuenta con medios económicos suficientes para proseguir con su misión en Siria hasta finales de año. Según Christian Chartier, en el fondo especial de la OPAQ para la destrucción de armas sirias hay en la actualidad 10 millones de euros y además algunos países se comprometieron a aportar más medios.
En un comunicado del 25 de octubre, Üzümcü había asegurado que sólo había dinero hasta finales de noviembre. Pero desde entonces entraron más fondos, aseguró el portavoz de la OPAQ.
En Damasco, dos granadas de mortero impactaron en las inmediaciones de la Nunciatura apostólica, la embajada del Vaticano en Siria, confirmó un trabajador de la misión diplomática de la Santa Sede en Líbano.
El edificio de la Nunciatura en Damasco resultó dañado aunque no se registraron heridos. Por el momento no está claro quién disparó los proyectiles.