Los analistas se declaraban anoche sorprendidos por la votación de la derecha xenófoba. Sobre todo teniendo en cuenta que si se suma 2,3 por ciento que obtuvo El principal motivo del éxito de Le Pen es sin duda el fuerte desencanto que siente la mayoría del electorado con los políticos tradicionales. Tras cinco años de cohabitación entre el centroderecha y el centroizquierda y, en consecuencia, un alto grado de asociación entre el jefe de Estado -Chirac-y el de Gobierno -Jospin-, Le Pen se convirtió en el principal candidato antisistema en una elección en la que, además, el voto se fragmentó entre 16 postulantes y en el que la abstención llegó a un nivel inédito.
Otra cuestión de la que supo sacar ventaja el Frente Nacional, según coincidían los primeros análisis, es el debate sobre la inseguridad en Francia, que se convirtió en el eje central de
Existe actualmente una fuerte ola de violencia juvenil en la periferia de las grandes ciudades, en especial en París, una situación de la que mucha gente considera responsable al gobierno de Jospin.
Sólo el año pasado fueron arrestados 177.000 jóvenes menores de 18 años, un quinto del total. Las estadísticas oficiales también revelan que, si bien no aumentaron los homicidios, los delitos y las contravenciones sobrepasaron por primera vez el año pasado los cuatro millones. De estos, 2,5 millones fueron robos. Asimismo, unos 18.000 vehículos fueron incendiados en 2001. Con esta práctica, muy extendida en la región de París y en la periferia de ciudades grandes como Estrasburgo, Lyon y Nantes, los delincuentes tratan de borrar las huellas de los crímenes que han cometido, pero el fenómeno también se produce por mero vandalismo o incluso para intimidar a la policía.
Pero, en especial, tras la masacre de Nanterre, en la que murieron 8 concejales de esta localidad de la periferia parisina, y el asesinato de un policía en Bretaña con un fusil Kalashnikov, surgió en las últimas semanas el debate sobre la creciente circulación de armas. En este escenario, que lleva, por ejemplo, a una revista de izquierda como «Le Nouvel Observateur» a preguntarse si la región parisina necesitará una política de tolerancia cero como la que
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