El presidente palestino Mahmud Abás y el jefe de Hamás, Jaled Meshal.
El presidente palestino Mahmud Abas y el jefe del movimiento islamista radical Hamas, Jaled Meshal, anunciaron este jueves haber concluido una "asociación" para culminar la reconciliación durante un encuentro en El Cairo. "Ya no hay diferencias entre nosotros. Acordamos trabajar como socios con una responsabilidad única", declaró Abas a los periodistas.
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Los dos dirigentes mantuvieron por la mañana una entrevista privada de dos horas, ampliada luego a las delegaciones del partido Fatah de Abás y del movimiento Hamás."Queremos garantizar a nuestro pueblo, y al mundo árabe y musulmán, que hemos dado la vuelta a una nueva e importante página de asociación sobre todo lo que atañe a la nación palestina", afirmó por su parte Meshal.
Por su parte, Azam al Ahmad, responsable del tema de la reconciliación en el Fatah y Musa Abú Marzuk, número dos de Hamás, dieron cuenta de un "acuerdo global" entre los dos movimientos. "El presidente y Meshal examinan los términos del acuerdo de reconciliación y cómo aplicarlos, antes de un próximo reinicio de las reuniones entre las delegaciones de los dos movimientos para ponerse de acuerdo sobre los detalles", había.
En la reunión se trató también "la cuestión de la tregua en Cisjordania y en Gaza con Israel, y la de la resistencia popular, su organización y su marco", destacó el responsable del Fatah. Algunas informaciones aseguran que Hamás está de acuerdo para pasar de la lucha armada a la "resistencia pacífica".
Una personalidad palestina independiente que recientemente se reunió con los dirigentes de Hamas afirmó que Hamas estaba dispuesto a emprender una "resistencia popular pacífica". Esta apertura de Meshal fue transmitida a Abás y favoreció la celebración de la reunión, según esta fuente.
Se trata de la primera reunión entre los dos hombres desde que en mayo el conjunto de los movimientos palestinos firmaron en El Cairo un sorpresivo acuerdo concluido el 27 de abril entre el Fatah y el Hamás, que controlan respectivamente las zonas autónomas de Cisjordania y la franja de Gaza. Este acuerdo, que no llegó a aplicarse en la práctica, prevé la formación de un gobierno independiente encargado de organizar elecciones a más tardar en mayo de 2012.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, cuyo país es hostil a la unidad palestina con el Hamás, al que considera una "organización terrorista", criticó una vez más el acuerdo y llamó a Abas a "detener el proceso de reconciliación con el Hamas". Uno de los principales puntos de divergencia es la designación del jefe del gobierno. Abás desea mantener a su primer ministro Salam Fayad, muy apreciado por la comunidad internacional pero rechazado por el Hamás.
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