1 de septiembre 2003 - 00:00

Los brasileños ven a Lula como centrista

Rio de Janeiro (EFE) - El nivel de aprobación del gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva subió a 45% en agosto, según una encuesta difundida ayer, en la que 38% de los brasileños califica a su gobierno como de derecha o de centroderecha.

El sondeo, elaborado por la empresa Datafolha, ligada al diario «Folha de Sao Paulo», dice que 42% de los encuestados consideró regular el gobierno de Lula, mientras que 10% lo calificó de malo y 3% no respondió.

Esa aprobación de 45% -que suma a quienes consideran su gestión como óptima o buena- supone una mejora de dos puntos en relación con julio y es el mejor índice atribuido a un presidente brasileño durante sus primeros ocho meses desde 1990, cuando la empresa comenzó a hacer ese tipo de encuestas. Sólo lo superó Fernando Henrique Cardoso en 1996, a mediados de su primer mandato, cuando la economía crecía fuerte y con estabilidad de la mano de su plan real.

Más allá de los elevados índices de aprobación que ostenta Lula desde que asumió la presidencia, el 1 de enero pasado, la sorpresa de la encuesta de Datafolha -efectuada a 2.605 personas en las principales ciudades del país- apareció en la respuesta a una pregunta sobre la orientación ideológica del mandatario. Según 28%, su gobierno es de derecha, contra 22% que lo definió como de izquierda. No supo definirlo 16% de los encuestados, 12% dijo que es de centro, 11% lo calificó de centroizquierda y 10% dijo que es un gobierno de centroderecha. Ello significa que para 38% de los brasileños, el gobierno de Lula está orientado hacia posiciones de derecha, contra 33% que lo sitúa en un universo ideológico más cercano a los orígenes del fundador del Partido de los Trabajadores.

• Disgusto

La encuesta se conoce pocos días después de que el mandatario afirmara en Venezuela que nunca le ha gustado que lo «etiqueten como de izquierda». «Cuando me preguntaron por primera vez si era comunista, respondí: 'Yo soy un obrero metalúrgico'.»

El año pasado, cuando las encuestas predecían la holgada victoria que finalmente obtendría en las urnas, surgieron temores por el curso que daría a la política económica brasileña, dado su carácter de ex líder sindical y de fundador del izquierdista PT. Sectores conservadores en EE.UU. incluso lo compararon con los presidentes de Cuba,
Fidel Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez, con quienes -supuestamente- integraría un «eje del mal» latinoamericano.

Sin embargo, ocho meses después de haber tomado posesión, Lula transmite una imagen bien diferente, y los mercados y los organismos internacionales de crédito lo aplauden y reconocen su capacidad para lograr reformas estructurales inéditas en Brasil, como la previsional.

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