Una mujer deja flores para las víctimas en la puerta del túnel
ó sus vacaciones y asistirá a la ceremonia en memoria de las 20 víctimas fatales. La policía pide poner fin a la especulación sobre culpables. Organizadores y responsables políticos y empresariales se llaman a silencio.
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La canciller alemana, Angela Merkel, anunció que interrumpirá sus vacaciones para asistir al funeral simbólico que Duisburgo celebrará el sábado en recuerdo a las 20 víctimas fatales de la avalancha humana que se desencadenó este fin de semana en la Love Parade.
La jefa de gobierno "participará en ese acto", confirmó una portavoz de su Ejecutivo en Berlín poco después de que representantes de la alcaldía de Duisburgo anunciaran la celebración del funeral.
Además de las víctimas mortales, más de 500 personas resultaron de las cuales 42 siguen en estado grave, durante la fiesta de música electrónica que se realiza desde hace varios años en la ciudad.
Las autoridades locales, quienes decidieron que la fiesta no se volverá a realizar, están bajo sospecha porque los investigadores creen que no respetaron las medidas de seguridad y subestimaron los riesgos.
Los responsables políticos y empresariales de la Love Parade, recibieron duras críticas por no disculparse públicamente ni brindar información precisa sobre el accidente pero su conducta es la única razonable en términos legales.
Mientras el dolor de los que vivieron la tragedia se transforma en rabia conforme se acumulan indicios de que hubo negligencia en la organización, la alcaldía de Duisburgo, que está en el centro de las críticas, no aclaró cómo se produjo la tragedia, con centenares de heridos.
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