El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anticipó que no aprobará la designación del nuevo embajador de Estados Unidos en Brasilia hasta después de las elecciones presidenciales del próximo 4 de octubre.
El mandatario cuestionó que Washington anunciara la nominación de Daniel Pérez antes de recibir la aprobación formal de Brasilia. La decisión se da en medio de las acusaciones de injerencia estadounidense en la campaña electoral.
Lula aseguró que recién analizará el nombramiento del diplomático estadounidense una vez finalizados los comicios.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anticipó que no aprobará la designación del nuevo embajador de Estados Unidos en Brasilia hasta después de las elecciones presidenciales del próximo 4 de octubre.
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La definición alcanza a Daniel Pérez, el dirigente republicano elegido por la administración de Donald Trump para encabezar la representación diplomática estadounidense. Su nominación ya recibió el respaldo del Senado norteamericano, pero todavía necesita la conformidad del Gobierno brasileño.
“Quieren que yo acepte apresuradamente a su embajador. Pero ahora solo lo haré después de las elecciones”, afirmó Lula durante una entrevista con medios locales.
El mandatario cuestionó especialmente que Washington hiciera público el nombre de Pérez antes de obtener el agrément, como se denomina al consentimiento que debe otorgar un país antes de recibir a un representante diplomático extranjero.
Aunque no existe un plazo determinado para responder a ese pedido, la práctica habitual establece que el nombre del candidato permanezca reservado hasta recibir la aprobación del Estado receptor. Sin ese aval, Pérez no podrá asumir formalmente sus funciones en Brasil.
Lula también puso en duda la urgencia manifestada por Estados Unidos, luego de que el puesto permaneciera vacante durante más de un año. La misión estadounidense en Brasilia se encuentra actualmente a cargo del encargado de negocios, Gabriel Escobar.
La controversia por la designación diplomática se produce en medio de un deterioro de la relación entre ambos países. El Gobierno brasileño acusó a funcionarios estadounidenses de intentar intervenir en el proceso electoral y favorecer al senador Flávio Bolsonaro, principal rival de Lula en los comicios de octubre.
Brasil negó recientemente el ingreso a dos representantes del Departamento de Estado que, según las autoridades locales, buscaban poner en duda la transparencia del sistema electoral. Lula advirtió que su administración responderá ante cualquier intento de interferencia extranjera.
“Estoy intentando hablar con Trump para decirle que no se meta en los asuntos de Brasil”, aseguró el mandatario, quien también dirigió sus críticas contra el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Pese a las diferencias, Lula sostuvo que no busca profundizar el enfrentamiento y reiteró su intención de conservar una relación constructiva con Washington. Sin embargo, remarcó que cualquier acercamiento deberá respetar la soberanía brasileña y la autonomía de sus instituciones.
La disputa diplomática también quedó atravesada por las diferencias comerciales entre ambos gobiernos. Brasil inició el procedimiento para aplicar su Ley de Reciprocidad Económica frente a los aranceles impuestos por Estados Unidos a los productos brasileños, aunque mantiene abiertos los canales de negociación.