30 de julio 2003 - 00:00

Lula quiere acuerdo más blando

Brasilia (EFE, AFP, O Estado de S. Paulo) - El gobierno brasileño, cuyas políticas han recibido un caluroso apoyo por parte del Fondo Monetario Internacional, se propone renegociar una serie de restricciones impuestas por el organismo y que dificultan el crecimiento económico, informaron ayer fuentes oficiales.

Según el ministro jefe de la Casa Civil (jefe de gabinete), José Dirceu, uno de los hombres más influyentes en el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva, Brasil tiene el propósito de «superar estas limitaciones» a las inversiones públicas y al crecimiento.

Una misión del FMI se encuentra de visita en Brasil esta semana para evaluar el estado de la economía y de las cuentas públicas. «El gobierno, en el momento adecuado, irá a renegociar estas restricciones», dijo Dirceu en línea con lo expresado la semana pasada por el propio Lula, quien señaló que algunas imposiciones del FMI dificultan el crecimiento.

Según un acuerdo firmado en 2002 entre el gobierno y el FMI, en el marco de un crédito por 31.000 millones de dólares, el país debe mantener un holgado saldo positivo en las cuentas fiscales (4,25% del Producto Bruto Interno) y rígidas metas de inflación anual.

• Informe

La misión, que el lunes dio un nuevo espaldarazo a la economía brasileña y a las políticas oficiales, deberá rendir un informe de donde se determinará si el país accede a dos nuevos tramos pendientes de ese préstamo, por unos 11.000 millones de dólares.

La obligatoriedad de mantener el superávit fiscal con el cual liberar recursos para cumplir pagos de deuda pública hace que el gobierno tenga poco margen para llevar a cabo grandes inversiones sociales y en infraestructura.

La tesis del gobierno, según fuentes del sector económico, es hacer que el Fondo permita que las inversiones de las empresas del Estado no sean contabilizadas dentro de los gastos fiscales, con el argumento de que más que gastos son inversiones que suponen ganancias futuras. De esta forma,
podrían ejecutarse proyectos pendientes por unos 100.000 millones de dólares en los próximos cuatro años sin perjudicar el cumplimiento de las metas fiscales.

Dirceu aclaró que solamente el presidente Lula y su ministro de Hacienda, Antonio Palocci, pueden decidir los términos de un nuevo acuerdo con el FMI.

«Necesitamos hacer reformas en la previsión social, aprobar una nueva ley de quiebras y reducir las tasas de interés de manera consistente» para estimular la producción y el consumo, dijo.

El ministro se refirió a una serie de reformas estructurales en marcha, orientadas a lo que el gobierno califica como una estrategia de crecimiento a largo plazo, con mejor distribución de la riqueza y una reducción de la dependencia a los capitales externos.

• Caída industrial

Pero, mientras, la economía atraviesa una fase recesiva. Según informó ayer la poderosa Federación de las Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), la actividad industrial en ese estado -el más rico y poblado de Brasil- cayó en junio 0,2% por segundo mes consecutivo, reflejando la débil demanda local, perjudicada por las altas tasas de interés y un aumento del desempleo.

En tanto, en un nuevo indicio de endurecimiento del discurso oficial con el organismo, el ministro de Previsión Social,
Ricardo Berzoini, consideró ayer que el Fondo debería admitir sus errores en Latinoamérica. «El FMI debe dar más opiniones sobre los errores que cometió en América latina en muchos procesos de crisis en los que recomendó políticas equivocadas», dijo.

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