Mal comienzo demócrata en la primaria de Iowa: fallas de software y larga incertidumbre

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El izquierdista Sanders y el moderado Buttigieg se disputaban anoche el triunfo, pero imperaba en el partido un clima de crisis.

Des Moines - Las primarias demócratas para elegir quién enfrentará en noviembre en las urnas al presidente republicano Donald Trump tuvieron un comienzo caótico en los caucus (asambleas) el estado de Iowa, con problemas en el sistema de conteo que impidieron conocer al precandidato vencedor durante un día entero.

Al cierre de esta edición, dos postulantes se adjudicaban la victoria: el senador por Vermont, Bernie Sanders, un socialdemócrata de 78 años, y el exalcalde de South Bend, Indiana, Pete Buttigieg, un moderado de 38 abiertamente homosexual.

Con el 62% de los votos contabilizados, ambos se disputaban la mayor proporción de los delegados que envía ese distrito a la Convención Demócrata y peleaban voto a voto con entre 25 y 26% de los sufragios. Más atrás quedaban la progresista Elizabeth Warren, con 18%, y el exvicepresidente moderado Joe Biden.

El caos, que hizo que durante casi 24 horas no se brindara ningún resultado en absoluto, incrementó la sensación de crisis que impera en la oposición estadounidense y se constituyó en un elemento más de celebración para un Trump que luce fortalecido (ver pág. 21).

Según los organizadores de los “caucus”, el retraso se debió a un error en la aplicación informática utilizada para el recuento de votos, que solo informaba datos parciales e “inconsistencias”.

“Continuaremos publicando los resultados en la medida en que podamos”, dijo la portavoz del partido, Mandy McClure.

Generalmente los resultados en Iowa se conocían pocas horas después de concluirse los “caucus”, un peculiar sistema donde los asistentes no eligen a sus candidatos por voto secreto, sino agrupándose en reuniones en gimnasios, iglesias y escuelas para expresar sus preferencias.

“Nuestro objetivo final es garantizar que se mantenga la integridad y precisión del proceso”, dijo el Partido Demócrata de Iowa en un comunicado, disipando preocupaciones de piratería.

El colapso suma al historial papelones recordados, antecedentes que pueden explicarse en parte por la complejidad del sistema electoral del país.

La organización de las elecciones es un desafío mayor en tanto los estadounidenses, por lo general, votan el mismo día en elecciones nacionales y locales, y también eligen autoridades para su ciudad, jueces, jefes de policía y hasta pueden llegar a decidir sobre referéndums. Además, los sistemas de votación varían de un lugar a otro, porque las elecciones se organizan a nivel local.

En un hecho recordado, en las elecciones presidenciales de 2000, tarjetas de votación mal perforadas por máquinas obsoletas provocaron una gran confusión en el estado de la Florida, en el sur de Estados Unidos. En algunos casos, las máquinas habían realizado perforaciones parciales, lo que dejaba a criterio de los responsables del escrutinio cómo computar la intención del votante.

La noche de la elección, la diferencia de votos en ese estado entre el republicano George W. Bush y el demócrata Al Gore era de apenas unos pocos cientos de votos, y el resultado a nivel nacional dependía de lo que ocurriera en esa península sureña. El polémico escrutinio derivó en una batalla legal de cinco semanas y los votos terminaron contándose a mano.

Decenas de miles de hojas de votación fueron anuladas por contener perforaciones junto a los nombres de varios candidatos diferentes. Finalmente, la Suprema Corte intervino y puso fin al caos al declarar como ganador a Bush.

Tras el fiasco de la Florida en 2000, fueron varias las autoridades que decidieron adoptar sistemas de voto electrónico en elecciones subsiguientes. Pero estas máquinas no están exentas de problemas, y los fallos se suceden con frecuencia, aunque al menos no en la escala ni con la importancia de lo ocurrido en Florida.

En las elecciones parlamentarias de 2006, en los estados de Indiana, Ohio, Pensilvania, Colorado y Utah se reportaron casos de terminales de votación fuera de servicio, lo que obligó a algunas estaciones electorales a permanecer abiertas por tiempo adicional.

Election Protection, una organización de contralor no partidista especializada en elecciones, dijo en un informe publicado en su sitio web que 6% de las llamadas que recibió en las elecciones de mitad de período de 2018 se referían a problemas con las máquinas de votación.

Los sistemas electrónicos de votación alimentan también la preocupación por posibles ciberataques.

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos dijeron en 2016 que agentes rusos habían intentado acceder a registros electorales de unos 20 estados y habían obtenido al menos uno de esos listados, aunque en apariencia no alteraron ninguna información.

En noviembre de 2019, Washington anunció que había reforzado la seguridad de la infraestructura electoral en todo el país.

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