Brasilia (ANSA, Reuters, AFP, EFE) - Acosado por escándalos en el último tramo de su primer mandato y en buena parte de la campaña electoral que terminó el año pasado con su reelección, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, enfrentaba ayer un nuevo dolor de cabeza por acusaciones de coima contra su ministro de Minas y Energía, Silas Rondeau.
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La situación del ministro Rondeau se complicó tras la divulgación de un video, el domingo a la noche en la TV Globo, en el que un asesor de su cartera, Ivo Almeida Acosta, es captado durante una reunión con María de Fátima Palmeira, directora financiera de la constructora Gautama. El video, registrado el 13 de marzo pasado, muestra a la mujer cuando entrega un sobre que presuntamente contenía un cheque de 50 mil dólares.
Según las investigaciones de la Policía Federal, el pago ilegal sería una compensación por la concesión del programa «Luz para Todos», que llevó energía eléctrica a poblaciones rurales, especialmente del nordeste brasileño.
La constructora Gautama, del estado de Bahia (nordeste), fue acusada por la Policía Federal de haber montado una estructura de sobornos por la cual obtuvo contratos con el Estado por más de 50 millones de dólares en los últimos años.
Detenciones
La directora Maria de Fátima Palmeira y el propietario de la firma, Zuleido Veras, fueron detenidos junto a otras 44 personas, entre ellas un ex gobernador del estado de Maranhao, alcaldes y parlamentarios, en el marco de la Operación Navaja, ejecutada la semana pasada en varios estados por la Policía Federal.
El presidente Lula da Silva mantuvo en Asunción -donde realizó una visita oficial- una reunión privada con Silas Rondeau, en la que habrían analizado el tema. Pero durante un encuentro con la prensa el mandatario dijo que sólo hablará del asunto en Brasil.
Según versiones de prensa, el gobierno analiza la posible salida de Rondeau, aunque éste dijo en Paraguay sentirse «muy cómodo en el cargo».
En tanto, el ministro de Justicia, Tarso Genro, confirmó las sospechas de corrupción que existen contra su colega de gabinete, aunque aclaró que no existen «pruebas físicas» en su contra.
Rondeau pertenece al Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el de mayor peso en el Congreso, al cual Lula da Silva invitó a su coalición.
En virtud de ese acuerdo, el PMDB recibió cinco ministerios, entre ellos el de Minas y Energía, al que están asignados importantes proyectos dentro del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), definido por el mandatario como su mayor apuesta para este segundo mandato que concluye el 31 de diciembre de 2010 y en el que se anunciaron inversiones del orden de los 250 mil millones de dólares.
La red organizada por la empresa Gautama también incluía operaciones en el Congreso, donde los legisladores tienen atribuciones para sancionar enmiendas al presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo.
Gracias a esa prerrogativa senadores y diputados obtienen recursos para obras en sus estados, lo cual ha dado origen a varios escándalos.
En una derivación del caso, el senador Delcidio Amaral, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), reconoció haber recibido dinero del empresario Zuleido Veras, dueño de Gautama, para contratar un avión privado este año. Pero aseguró que se trató de un préstamo, obtenido a través de un intermediario, y no un pago ilegal. Delcidio Amaral presidió una comisión que investigó el escándalo de corrupción que puso en jaque al primer gobierno «petista», en 2005.
Mientras tanto, ayer continuaban las investigaciones policiales que detectaron presuntas ramificaciones de la red delictiva en la familia del senador Antonio Carlos Magalhes, de Bahia, y en el gobierno de Alagoas, dos estados nordestinos.
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