Más de 500 mil libaneses huyen ya de la violencia
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La ofensiva en Líbano, que revive los momentos más oscuros de guerras pasadas, comenzó cuando Hizbollah secuestró a dos soldados israelíes en la frontera el 12 de julio y pidió a cambio la liberación de prisioneros sospechosos de participar en actos terroristas. En una semana, el fuego cruzado ya costó la vida de 254 personas, en su mayoría civiles.
Hizbollah reivindicó nuevos lanzamientos de cohetes Al-Qassam hacia el norte de Israel, concretamente contra ciudades como Haifa, Safed y Tiberíades. Un israelí murió en uno de estos ataques en Nahariya, ciudad fronteriza con Líbano, lo cual eleva a 13 el saldo de civiles israelíes que perdieron la vida en estas ofensivas. En total, Haifa, ciudad situada a más de 40 km de la frontera libanesa, ha recibido más de 700 cohetes lanzados por los milicianos en los últimos siete días.
Ayer Israel bombardeó blancos relacionados con el ejército libanés, entre ellos un cuartel cercano a Beirut en el que perecieron 11 militares. Además, fueron de nuevo atacados el aeropuerto de Beirut, que sigue cerrado, rutas de acceso a Siria y caravanas de camiones que circulaban por la capital. En uno de esos despliegues, un jordano y un civil libanés perdieron la vida, y cinco sufrieron heridas.
Asimismo, los cuerpos de seis miembros de una misma familia fueron extraídos de los escombros de su casa, destruida por un bombardeo en el pueblo de Cala, indicó la policía.
Por último, cinco libaneses murieron y 43 resultaron heridos, siete de ellos en una iglesia, en ataques aéreos y tiros de artillería en varios pueblos fronterizos de Líbano sur y del valle de la Bekaa. Además, los cuerpos de nueve civiles fueron extraídos de los escombros de una casa de dos plantas donde vivían dos matrimonios con sus nueve hijos.
Desde Jerusalén, portavoces militares anunciaron que habían destruido cuatro camiones procedentes de Siria que transportaban armas y municiones destinadas a Hizbollah, en la región de la Bekaa, al nordeste de Líbano.
Por su parte, el vicecomandante del ejército israelí, general Moshe Kaplinsky, afirmó que «en la fase actual no estimamos tener que activar fuerzas de tierra en amplia escala en Líbano, pero de ser necesario hacerlo, lo haremos», dijo a la radio militar israelí. En estos días, altos oficiales israelíes habían dicho que pequeñas unidades de comando efectuaron acciones puntuales en el sur de Líbano contra estructuras de Hizbollah.
Kaplinsky dijo que la ofensiva finalizaría dentro de unas pocas semanas, añadiendo que Israel necesitaba más tiempo para completar «objetivos muy claros».
Mientras tanto, un sondeo publicado en el diario «Yedioth Ahronoth» mostró que una gran mayoría de los israelíes apoyaba la ofensiva en Líbano y muchos creen que el líder de Hizbollah debería ser asesinado. Según la encuesta, 86% de los israelíes considera justificados los ataques del ejército contra Líbano.




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