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25 de agosto 2005 - 00:00

Más tensión en Irak: Parlamento suspende debate sobre borrador de Constitución

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La prorroga de tres días concedida por el Parlamento iraquí a chiíes, kurdos y suníes para que resuelvan sus diferencias sobre el borrador de la Constitución expira hoy sin que, de momento, haya atisbos de solución.

Los representantes de las tres comunidades retomaron esta mañana las reuniones en una atmósfera de tensión y pesimismo que no presagia un entendimiento, pese a que kurdos y chiíes han ofrecido en las últimas horas a los suníes palabras de concordia.

El miércoles, el presidente iraquí, el kurdo Yalal Talabani, subrayó que la estabilidad nacional es imposible sin el consenso entre las tres comunidades.

"La nueva Constitución debe servir a todas las comunidades, y no a una sola de las que integran el país", dijo el mandatario a los periodistas.

Pero los suníes no quieren ni "palabras vacías" ni soluciones de compromiso que aplacen las cuestiones pendientes, como al parecer pretende la coalición de Gobierno chií-kurda, sino que exigen variaciones sustanciales en el texto entregado el lunes a la Cámara para su eventual aprobación.

"El borrador de la Constitución, en su actual forma, es ilegal y no representa todas las tendencias del pueblo iraquí", reiteró el miércoles el secretario general del Congreso Popular Suní, Adnan al Duleimi, una de las formaciones suníes más influyentes y poderosas de Irak.

"Nuestra ambición es llegar a un acuerdo pacífico, pero si no es posible, haremos todo lo que esté en nuestra mano para que fracase en el referéndum", advirtió.

Los suníes se oponen, en particular, a la división federal del Estado, pues consideran que significa el primer paso para la desmembración de Irak.

Aunque aceptan como un hecho consumado la región federal kurda en el norte -el Kurdistán iraquí es prácticamente autónomo desde 1992-, se resisten al federalismo de sus tradicionales enemigos chiíes en el sur.

Detrás, subyace la disputa por la explotación de la riquezas petroleras nacionales, ya que los yacimientos de crudo se concentran en las provincias meridionales y septentrionales.

En esta cuestión se han topado con el inopinado apoyo de los chiíes religiosos radicales encabezados por el clérigo Muqtada al Sadr, quien igualmente se opone a la división de Irak.

Los suníes también comparten visión con los radicales de Al Sadr respecto al papel del Islam, que desean sea la fuente preponderante de ley en el país.

Además, los suníes quieren que se reforme el artículo siete del borrador, destinado a erradicar los símbolos del antiguo régimen y a acabar en especial con el Partido Arabe Socialista "Baaz" en el que el derrocado Saddam Hussein apoyó su dictadura.

Durante la tiranía, la minoría suní fue el pilar sobre el que el antiguo déspota construyó su régimen.

Esta aparente falta de acuerdo multiplicaba esta mañana las dudas sobre que pasará finalmente hoy.

A medianoche expira la prorroga concedida por el Parlamento, y se desconoce que decisión adoptará la Asamblea.

En principio, debería reunirse para estudiar y votar la posible aprobación del texto, tal como fue entregado el lunes, una vez finalizada la primera prorroga de una semana.

Kurdos y chiíes disfrutan de escaños suficientes para que el texto supere la mayoría simple necesaria.

En caso de ser aprobado, el texto sería sometido a referéndum popular a finales de octubre.

Pero los suníes ya han advertido con reiteración de que si el borrador es aceptado por el Parlamento con su redacción actual, lucharán hasta las últimas consecuencias para que naufrague en la consulta popular.

Si es rechazado en tres de las 18 provincias del país por dos tercios de la población, el texto quedaría anulado y la Cámara debería disolverse y convocar nuevos comicios, escenario que no desea Estados Unidos.

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