Masacre del cine: en un cuidado operativo, detonaron explosivos hallados en el departamento del autor
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La Policía ingresa al departamento.
Mientras, en dos institutos de enseñanza secundaria de la ciudad cercana a Denver se ofrece durante este fin de semana apoyo psicológico a los afectados. Las banderas ondean a media asta. En la noche del domingo se celebrará un rezo conjunto ante el centro comunitario local, informaron medios locales.
Según la CNN, todavía continúan hospitalizadas 19 de las 58 personas que Holmes hirió durante el tiroteo. Dos de los heridos se encuentran en estado grave.
Según la policía, Holmes compró todo su arsenal de armas de forma espaciada en dos tiendas diferentes, mientras que encargó munición suficiente para realizar 6.000 disparos a través de Internet.
"Tenía armas normales", citó "The New York Times" al experto en Derecho Eugene Volokh. Las legislación de armamento del estado de Colorado está considerada especialmente laxa incluso para los parámetros estadounidenses.
Holmes, que fue detenido sin resistencia tras salir del cine, comparecerá por primera vez ante un juez el próximo lunes.
El sábado los expertos comenzaron a desactivarlos explosivos que había depositado en su vivienda el autor de la matanza, quien convirtió su casa en una trampa mortal. Los expertos desactivaron ya una trampa explosiva, según informó una portavoz. "La finalidad era claramente matar", dijo.
Los dispositivos serán analizados por el Buró Federal de Investigación (FBI) cuando se finalice con su desactivación. Jim Yacone, agente especial del FBI en Denver, dijo que la amenaza en el apartamento no había terminado, pero que se redujo considerablemente.
En las fotografías tomadas con cámaras manejadas por control remoto se pudieron apreciar recipientes llenos de explosivos y productos químicos conectados con interruptores y cables-trampa.
"Personalmente nunca he visto nada parecido a lo que nos muestran las imágenes ahí dentro", explicó Oates en rueda de prensa.
Un día después del baño de sangre, el cine de Aurora seguía estando el sábado rodeado por policía, expertos y periodistas.
Entre los fallecidos se encontraba la periodista deportiva Jessica Ghawi, de 24 años, quien en junio había conseguido escapar a otro tiroteo en Toronto. Tras ello, había dejado constancia en Internet de su percepción de la fragilidad de la vida y lo cerca que podía estar la muerte.


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