Bagdad (AFP, Reuters, ANSA) - Centenares de miles de chiítas participaron ayer en Bagdad de una procesión fúnebre en homenaje al ayatollah Mohamed Baqer Hakim, quien murió el viernes en un atentado que causó un total de 83 muertos en Nayaf (sur) y por el cual fueron detenidos cuatro sospechosos, dos de ellos extranjeros. Mientras tanto, soldados estadounidenses buscaban a Saddam Hussein en Mossul.
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Los participantes desfilaron por las sinuosas calles del barrio chiíta de Al Kadhimiya gritando «Dios es el más grande» y «Hakim hizo temblar de miedo a Estados Unidos». Los restos mortales de Hakim, dirigente de la Asamblea Suprema de la Revolución Islámica en Irak (ASRII), deberían ser trasladados hoy a la ciudad santa chiíta de Kerbala, a unos 80 km al sur de Bagdad, antes de un último viaje hasta Nayaf, donde el dignatario será enterrado mañana. En un discurso durante el funeral, Abdelaziz Al-Hakim, hermano del líder asesinado y miembro del Consejo de Gobierno iraquí, responsabilizó a la coalición ocupante de la inestabilidad en el país.
Abdelaziz dijo que «las tropas que ocuparon Irak por la fuerza son las responsables del mantenimiento de la paz, y la política errónea que han seguido es la responsable de la inestabilidad y de las acciones que se están cometiendo en el país», añadió. Una postura similar expresó otro líder chiíta, Mohammed Bahr Al-Uloom, también miembro del Consejo de Gobierno, que ha anunciado la suspensión de su presencia en esta institución tras acusar a la coalición angloestadounidense de la inseguridad en el país. Las tropas de los Estados Unidos y la policía iraquí detuvieron a cuatro hombres supuestamente relacionados con el ataque. Fuentes del Consejo de Gobierno provisional de Irak aseguraron que los detenidos son dos iraquíes y dos saudíes, que podrían tener relación con la red terrorista Al-Qaeda de Osama bin Laden.
Los cuatro hombres fueron detenidos en un café-Internet en Nayaf, y tenían en sus bolsas de mano números de teléfono y direcciones de la residencia de varios ex oficiales y agentes de seguridad del depuesto régimen. La Hawza, la principal autoridad religiosa chiíta de Irak, lanzó una advertencia a los musulmanes sunitas radicales luego de que se conociera que dos de los detenidos habrían confesado su participación en el atentado.
«Hemos sabido que un grupo de sauditas y de sunitas salafistas de la organización Al-Qaeda (...) han sido detenidos, como también cierto número de fedayines de Saddam (la milicia del presidente iraquí derrocado Saddam Hussein), que confesaron haber cometido este crimen», dijo la Hawza en un comunicado recibido en Bagdad.
«La Hawza ruega a Dios que la razón de este crimen no sea confesional, porque en caso contrario esta odiosa agresión tendrá nefastas consecuencias», añadió. Ayer, el FBI informó oficialmente que ayudará a la policía iraquí en la investigación sobre el atentado.
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