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Entre los muertos hay mujeres y hombres, un niño de 7 años y dos adolescentes, de 13 y 14, en tanto otras tres personas fueron internadas en estado grave.
La masacre fue cometida entre anoche y esta madrugada por cuatro personas, que desde un auto Volkswagen Gol plateado dispararon indiscriminadamente con pistolas calibre 40, similar al que utiliza la Policía Militar, en las barriadas populares de la Baixada Fluminense.
El último comunicado de la Secretaría de Seguridad Pública de Río de Janeiro señaló que el saldo fue de 28 muertos y tres heridos graves, en tanto que la Asesoría de Prensa del municipio de Nova Iguazú destacó que la morgue local recibió 33 cuerpos.
Por su parte, un canal de noticias local informó que el número total de personas asesinadas asciende a 41, ya que el grupo de exterminio continuó su raid criminal por otros barrios. El secretario de Seguridad Pública del estado, Marcelo Itagiba, consideró al hecho como una posible "represalia" por las recientes detenciones de ocho policías militares acusados de homicidio.
La sospecha en torno a la policía se basa en que parte de la masacre fue registrada por una cámara de video ubicada en las inmediaciones, que captó a dos automóviles de la Policía Militar con personal uniformado en su interior.
"La secretaría de Seguridad trabaja con la fuerte hipótesis de que estas matanzas hayan sido una represalia a la operación Navaja en la Carne, que apresó a ocho policías militares sospechosos de haber cometido un doble asesinato en los fondos del batallón de Duque de Caxias", informó Itagiba.
En aquel episodio, la cabeza de una de las víctimas fue tirada dentro del cuartel. "Esta secretaría va a continuar expurgando a los malos policías", sostuvo el funcionario.
La masacre comenzó anoche a las 21, en el municipio Nova Iguazu, cuando los asesinos pasaron en su vehículo disparando contra los parroquianos del bar Caíque, donde fueron muertas 15 personas, entre ellas el niño de 7 años y los dos adolescentes.
Luego de ese ataque, los asesinos recorrieron unos 10 kilómetros hasta el municipio de Queimados, donde mataron a 12 personas, cuyos cuerpos quedaron tendidos en distintos lugares.
En su fuga, el grupo comando continuó disparando y mató a otras 14 personas en distintos municipios de la Baixada Fluminense, informaron las fuentes.
La masacre dejó en alerta máxima a los batallones de la Policía Militar de los suburbios de Rio de Janeiro y el comandante general de la Policía Militar de Rio, coronel Hudson de Aguiar, dispuso que los jefes retornaran a sus batallones, mientras que todos los policías de licencia fueron convocados.
"Hace más de 20 años que la policía no entraba en la Baixada Fluminense para resolver los delitos. Ahora tuvimos el coraje de hacer eso, y vamos a seguir cortando en nuestra propia carne. Tenemos que moralizar nuestra fuerza", dijo Aguiar.
Esta es la mayor masacre cometida por escuadrones de la muerte de la historia brasileña, superior a la de agosto de 1993, cuando la policía asesinó a 21 personas en Vigario Geral, en Río de Janeiro, donde un mes antes ocho "mininos da rua" (niños de la calle) fueron asesinados también por policías, en las escalinatas de la iglesia de la Candelaria, del centro la ciudad.
Río de Janeiro, donde son frecuentes los tiroteos perpetrados por bandas de narcotraficantes, es una de las ciudades más inseguras de Brasil, y su policía, según informes de organizaciones no gubernamentales, es una de las más violentas del mundo.
La Baixada Fluminense es un conjunto de municipios pobres de Rio de Janeiro, que en los años '70 y '80 fue escenario de varias matanzas por parte de los llamados grupos de "exterminio", formado por policías y ex policías que asesinaron a acusados de delitos, mendigos y niños de la calle.