Simpatizantes y detractores de Augusto Pinochet se enfrentaron ayer a las puertas
del Hospital Militar de Santiago. Aun en su ocaso, la figura del ex dictador sigue
despertando fuertes polémicas en Chile.
Santiago (Reuters, AFP, EFE, ANSA) - Augusto Pinochet evolucionaba favorablemente ayer luego de un severo infarto cardíaco y los médicos dijeron que ha disminuido su riesgo de muerte, aunque seguiría internado por al menos 10 días.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pinochet, de 91 años, cumplía arresto domiciliario cuando comenzó a sentir dolores y fue internado en el Hospital Militar de Santiago en las primeras horas del domingo con un cuadro de infarto agudo de miocardio, insuficiencia cardíaca y un edema agudo de pulmón.
El ex dictador, quien gobernó con mano dura entre 1973 y 1990, recibió la extremaunción el domingo, pero ayer estaba consciente y el centro hospitalario aseguró que sus parámetros clínicos se han ido normalizando luego de que se le practicó una angioplastia para revascularizar el miocardio.
«Estamos bastante optimistas. De continuar la evolución tan positiva que ha tenido, el general va a salir adelante de este problema», dijo Juan Ignacio Vergara, médico del Hospital Militar de Santiago. «El riesgo de muerte ha ido disminuyendo. Sin embargo, todavía persiste debido a las complicaciones que puede tener», agregó Vergara a periodistas.
En tanto, en la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones se informó que por tres votos contra cero se aprobó la libertad del militar, previo pago de una fianza equivalente a unos 1.905 dólares.
El juez chileno Víctor Montiglio había procesado y ordenado el arresto del ex dictador en el marco de la investigación de su responsabilidad en los crímenes cometidos por la denominada «Caravana de la Muerte», que ejecutó a opositores en los primeros años de la dictadura militar.
Un grupo de manifestantes contrarios a Pinochet, que dijeron pertenecer a las juventudescomunista y socialista, llegaron hasta las cercanías del Hospital Militar con un cartel que decía «Adiós general» y entre gritos de «Pinocho no se muere porque el diablo no lo quiere». Partidarios de Pinochet se enfrentaron a golpes menores con los detractores del militar y la policía debió intervenir para separar a ambos bandos.
Dejá tu comentario