En la ciudad de Vitoria da Conquista, en el estado de Bahía, donde inauguró ayer una red de electricidad rural, Lula declaró ante unas 3.000 personas que es necesario tener «paciencia» hasta que las investigaciones sobre las corruptelas en su partido sean aclaradas. Indicó que el jefe de Estado no tiene potestad para castigar a los corruptos, pues eso le corresponde a la Justicia, pero insistió en que su gobierno no permitirá que las irregularidades que afectan a líderes del Partido de los Trabajadores queden impunes.
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