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20 de enero 2009 - 11:36

Miles de personas asisten a la investidura de Obama

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Millones de personas en todo el mundo se encuentran expectantes del momento en que Barack Obama tome el poder.
Cientos de miles de personas invadieron hoy el centro de Washington desde primeras horas de la madrugada desafiando al intenso frío con un solo objetivo: ser testigos de la ceremonia de investidura de Barack Obama como presidente de Estados Unidos.

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Más de tres horas antes de la hora prevista para que Obama ponga la mano sobre la biblia y jure el cargo, apenas cabía más gente en los 1,5 kilómetros de explanada entre el Capitolio y el obelisco de homenaje a Washington, en el National Mall. Y ello a pesar de que el frío cortaba: hasta siete grados bajo cero se registraron.

Las expectativas son que a la hora del comienzo del acto la multitud se acerque al monumento a Lincoln, que dista tres kilómetros de la fachada oeste del Capitolio, que es donde se celebrará el acto formal.

Las puertas del metro de la capital estadounidense se abrieron a las 4 de la madrugada, y ya entonces miles de pasajeros utilizaron el medio de transporte para llegar al centro de la capital, especialmente aquellos que llegaron de las afueras. Muy pronto la presión de la multitud en algunas estaciones fue tal que los operarios comenzaron a dejar pasar a la gente gratis.

Otros muchos miles de personas, especialmente residentes del propio Washington, siguieron las recomendaciones de las autoridades y caminaron, en algunos casos hasta cinco kilómetros, para llegar al centro de los eventos.

La policía cortó todas las calles en un radio de unos dos kilómetros alrededor del National Mall, en un día en que el gobierno federal no abrió sus puertas y la mayoría de las empresas declaró la jornada libre o pidió a sus empleados que trabajasen desde casa.

En algunas estaciones de metro se vivieron escenas festivas, con cánticos que celebraban el comienzo de una nueva era y la despedida de George W. Bush, el presidente saliente, que alcanzó cifras récord de impopularidad. "Good bye Bush, Good bye Bush", fue uno de los coros más repetidos.

El ambiente, sin embargo, fue mayoritariamente positivo, de "simpatía", como lo describió Karen Jackson, una mujer de 44 años que viajó desde San Francisco para el acontecimiento.

No sólo los ciudadanos anónimos manifestaron abiertamente las esperanzas depositadas en Obama. El actor Denzel Washington, uno de los 240.000 VIPs invitados a ver la ceremonia desde cerca, no ocultaba su alegría.

"Esperamos mucho tiempo para llegar hasta aquí. Hubo muchos cambios que llevaron a este momento. Muchos vinieron antes que él, hicieron sacrificios para que este día llegase. Esto es para ellos", afirmó el actor emocionado.

La "obamanía" en el National Mall quedó demostrada por los variadas orígenes de los asistentes: no sólo llegados de todas partes de Estados Unidos, sino de todo el mundo.

Entre ellos se encontró por ejemplo una simpatizante de Obama de 105 años, que no quiso faltar a la histórica toma de posesión del primer presidente negro de Estados Unidos, y emprendió el viaje desde una localidad cercana a Cleveland, en el estado de Ohio.

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