Mujer con encanto que rompió con la "gauche"
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La aspirante
socialista
Ségolène
Royal, ayer al
salir del
cuarto
oscuro.
Hoy dijo que las acusaciones en su contra eran un signo de machismo, una estrategia que podría ser complicada de superar por Sarkozy, quien ha sido estigmatizado como sexista.
Royal ha probado su habilidad para la confrontación en repetidas ocasiones desde que se alejó de su autoritario padre.
Intentó obtener votos al proyectarse como una líder preocupada, impulsando políticas que según dice querría para sus propios hijos y, a menudo, ha roto el marco de las tradiciones socialistas, lo que hace que el ala más izquierdista la considera una Blair con pollera.
La frase «¡soy una mujer libre!» se ha convertido en un grito de batalla de Royal para justificar sus políticas «no socialistas», como sugerencias de que las personas deberían mantener una bandera francesa en sus balcones y un plan para enviar a los delincuentes jóvenes a campos militares.
Nacida en Senegal en 1953, Royal y sus siete hermanos crecieron en una zona rural del este de Francia con un padre que fue coronel del ejército.
La testaruda Royal estudió Política en contra de los deseos de su padre. Cuando el matrimonio de sus progenitores se terminó, ella ayudó a demandar a su padre para obtener los pagos por manutención para uno de sus hermanos.




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