«Si explotaba esa bomba podían caer 40 seres inocentes y él, con su cuerpo, lo evitó, pero pagó con su vida», dijo un familiar a periodistas. Días antes Magran había participado de un simulacro y había sido el primero en detectar quién era el «falso» terrorista. Además de los dos muertos, la acción del kamikaze dejó un saldo de 30 heridos, entre ellos un bebé de dos años gravemente alcanzado, según la policía israelí.
La segunda víctima, Perpiñal, de 16 años, era oriundo de Córdoba y único hijo del matrimonio integrado por
Las muertes de Magran y Perpiñal elevaron a seis el número de víctimas fatales de origen argentino que perdieron la vida en atentados desde el inicio de la segunda intifada, el 28 de setiembre de 2000.
El 22 de abril de 2001, el médico israelí de origen argentino
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