Rosa Parks, en una foto
de 1999 (izquierda). Su
recorrido diario en
autobús (derecha)
derivó, en 1955, en un
acto de rebeldía contra
el racismo que la
convirtió en una heroína.
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«Nos apena el fallecimiento de Rosa Parks, pero nos regocijamos por su legado, que jamás morirá», señaló en un comunicado «En muchos sentidos, la historia se divide en antes y después de Rosa Parks», agregó. «Ella se quedó sentada para que nosotros pudiéramos ponernos de pie, y los muros de la segregación se derrumbaron.»
El 5 de diciembre de 1955, en un autobús del transporte público en Montgomery -estado de Alabama-, Parks, entonces una costurera de 42 años, desafió las leyes de segregación promulgadas después de la Guerra Civil (1861-1865), que limitaban los sitios y servicios que podían usar los negros.
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