1 de septiembre 2003 - 00:00

Nueva puja de poderes en Brasilia

Brasilia (ANSA) - El presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF, Corte Suprema), Mauricio Correa, arremetió en una entrevista contra el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, a quien incluso sugirió que haga menos discursos para evitar improperios que luego deben ser corregidos por alguno de sus ministros.

Las fuertes declaraciones de Correa a la revista «Veja» no serán comentadas por el momento -dijo una fuerte gubernamental-, pero sí se espera una respuesta contundente a lo largo de esta semana.

Los dichos de Correa fueron interpretados en el reportaje como una respuesta ácida a una vieja acusación del mandatario de que la Justicia posee una «caja negra» para favorecer a algunos y perjudicar a otros. «No existe caja negra, estamos con nuestras vísceras expuestas», se defendió Correa.

• Defectos

Sin embargo, admitió que la Justicia «tiene diversos defectos» como por ejemplo la «justicitis», una enfermedad que afecta principalmente a los magistrados más jóvenes que llegan llenos de voluntad pero que se creen Superman.

Correa y el gobierno también se han enfrentado por la reforma previsional -actualmente en el Senado-, que termina con notorios privilegios de los empleados públicos, particularmente del Poder Judicial.


Uno de los voceros del gobierno, Gilberto Carvalho, afirmó ayer durante un acto oficial en la Plaza de los Tres Poderes que «no cabe ninguna respuesta en nombre del respeto entre las funciones del Estado».

Según el máximo representante de la Justicia, «el gobierno tiene dos polos que actúan como zares»: uno es el ministro de Hacienda,
Antonio Palocci, y el otro el ministro jefe de la Casa Civil, José Dirceu.

«El mandatario fluctúa entre uno y otro viajando al exterior más que
Fernando Henrique Cardoso, haciendo discursos fuera de Brasil y modulando el tono de acuerdo con el lugar en el que está», disparó Correa, de 69 años. En un sentido figurado de exacerbación del lenguaje, el presidente comete ciertos improperios que «después necesitan ser corregidos por la habilidad de José Dirceu», indicó el presidente del STF.

Afirmó también que el centralismo está tan acentuado que todo en el campo político depende de la Casa Civil, que preside Dirceu. Correa califica ese centralismo como una
«reminiscencia concentradora de tipo stalinista».

A continuación reclamó del mandatario «una explicación más honesta respecto de la agenda que adoptó». «Será que él hacía aquellos discursos durante la campaña para llegar al poder y después cambiar de opinión, o fue la realidad del poder la que lo transformó», se preguntó el magistrado.

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