11 de abril 2002 - 00:00

Nueve muertos y conmoción en Israel por otro atentado

Nueve muertos y conmoción en Israel por otro atentado
Haifa (EFE, ANSA, AFP, Reuters) - Ocho personas murieron, además del autor del atentado, y otras 20 resultaron heridas, cuatro de ellas de gravedad, en un ataque suicida cometido ayer en Haifa en un autobús sobre la autopista que une esa ciudad con Jerusalén.

El atentado, cuya autoría asumió el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) a través de un comunicado, llevó al gobierno israelí a ratificar la continuidad de las operaciones militares para «erradicar la infraestructura terrorista» en las ciudades palestinas invadidas o cercadas de Cisjordania.

La explosión en el autobús de la línea 960, que une Haifa con Jerusalén, se registró poco después de las 7.30 hora local, momento en que muchos israelíes acuden a sus tareas, cerca del kibutz Yagur, en los suburbios de Haifa.

El suicida -un joven de 23 años, oriundo del campo de refugiados de Jenin, donde se desarrolló una cruenta batalla que habría dejado cientos de víctimas-subió al vehículo con un «chaleco explosivo» en una parada del pueblo de Nesher, donde está enterrado Azedin al Kassem, un venerado jeque musulmán cuyo nombre adoptaron los batallones armados de Hamas.

Ese grupo fundamentalista amenazó días atrás con «estremecer» a la población israelí con ataques «sin precedentes», para vengar a seis de sus activistas muertos en el pueblo cisjordano de Tubas, entre ellos, Iuan Qauis, considerado el planificador de un atentado suicida de hace dos semanas en el hotel Park de la ciudad de Netania, donde perdieron la vida 26 personas y más de 100 resultaron heridas.

Paralelamente, el jefe de los Batallones de Azedin al Kassem en Hebrón, Aker al Sadek al Atrash, murió ayer en la aldea de Dura, mientras que fue hallado el cadáver de un responsable de la Yihad islámica, Mahmud Taualbe, en el campo de refugiados de Jenin.


Fuentes palestinas informaron de que Al Atrash murió en Dura, al sur de Hebrón, que fue invadida el martes por tropas israelíes para apresar a «terroristas buscados», y confiscar armas y explosivos de la resistencia palestina.

El atentado de ayer fue condenado de manera unánime por Occidente, y los Estados Unidos señalaron a través del vocero
Ari Fleischer que «refuerzan la necesidad de que todas las partes den marcha atrás: que Israel se retire y que los palestinos y árabes pongan fin a la violencia».

Sin embargo,
la Autoridad Palestina saludó el ataque, al que consideró un acto de «defensa propia».

«Es una acción de defensa propia y forma parte de nuestra batalla contra la ocupación», dijo en Ramallah el secretario general de la AP, Ahmed Abdelrahman, a la cadena de televisión qatarí por satélite Al-Jazeera.

• Martirologio

«Sólo con la resistencia se podrá liberar nuestra tierra ocupada, y por eso preferimos morir con dignidad y honor como mártires que vivir bajo la ocupación», añadió. El gobierno israelí, en tanto, responsabilizó a Yasser Arafat por el ataque.

El episodio puso en entredicho las expectativas israelíes de que la actual ofensiva militar en los territorios palestinos sería suficiente para frenar la ola terrorista desatada por los grupos radicales palestinos, señalaron analistas.

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