Obama no logró consensos en la cumbre por la reforma de salud

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, chocó frecuentemente con los republicanos en una cumbre para abordar la estancada reforma de salud, batallando por el tamaño y costo de la propuesta y sin hacer avances en un compromiso de acuerdo.

Obama dijo a unos 40 líderes parlamentarios que su amplia reforma era "absolutamente crucial" para una recuperación económica sostenida, pero los republicanos respondieron que el mandatario debería descartar los planes actuales y empezar nuevamente con un enfoque más pequeño.

"Hay algunas diferencias fundamentales entre nosotros que no podemos ocultar", declaró Jon Kyl, el segundo líder republicano del Senado, y agregó que el plan de Obama daba mucho poder a Washington y se lo quitaba a los pacientes y doctores.

"No estamos de acuerdo en el asunto fundamental sobre quién debería estar a cargo", sostuvo Kyl.

Obama esperaba que la cumbre de un día en Blair House, la casa presidencial para invitados que se encuentra cruzando la calle frente a la Casa Blanca, diera un nuevo impulso a su reforma en el Congreso.

"Pienso que estamos estableciendo que en realidad hay algunas áreas de acuerdo real", dijo Obama a la prensa durante un receso de almuerzo. "Y empezamos a enfocarnos en cuáles son los acuerdos reales", agregó el mandatario.

Obama llamó a los legisladores a ir más allá del teatro político y las acusaciones partidistas, pero el tono educado fue interrumpido en varias ocasiones por tensos intercambios con los republicanos, entre los que se contó su rivalidad presidencial del 2008 con John McCain.

Cuando McCain preguntó si el presidente cumplió con el cambio político que prometió, Obama le recordó brevemente: "Ya no estamos en campaña. La elección se acabó".

"Lo recuerdo cada día", respondió McCain entre risas.

El senador republicano Lamar Alexander se enfrentó con Obama sobre si los planes demócratas elevarían el costo de las primas de seguros, y ambos se interrumpieron mutuamente para dar sus argumentos.

Los republicanos señalaron que la reforma de salud de Obama era muy costosa y que significaría más impuestos, más regulaciones y primas más altas para los consumidores.

Los legisladores de oposición amontonaron las 2.700 páginas del proyecto sobre la mesa para mostrar su tamaño y dijeron que la oposición representa la voluntad de la mayoría de los estadounidenses.

"Tenemos que comenzar tomando el actual proyecto y poniéndolo en un estante y comenzar con una hoja en blanco", dijo Alexander. "Este es un auto que no puede ser retirado y arreglado", afirmó.

Obama y sus pares demócratas no tienen intenciones de hacer eso, pero el presidente espera influenciar a titubeantes legisladores demócratas y a votantes que han perdido entusiasmo en el esfuerzo de reformar la industria de asistencia médica estadounidense de 2,5 billones de dólares.

Los proyectos aprobados el año pasado por la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, y el Senado fueron diseñados para controlar los costos, regular a compañías aseguradoras y expandir la cobertura a decenas de millones de estadounidenses.

Pero los esfuerzos por fusionarlos y enviar una versión final a Obama colapsaron en enero después de que demócratas perdieron la crucial mayoría de 60 votos en el Senado, en una elección especial en Massachusetts, en medio de amplio descontento público por la conducción de la reforma.

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